En la comunidad de Yunchará, una localidad ubicada en la zona alta del departamento de Tarija, se registró recientemente un fenómeno meteorológico que ha generado preocupación entre los habitantes y productores agrícolas de la región: la caída de granizo. Este evento, aunque breve en duración, ha dejado consecuencias significativas en el sector agrícola local, afectando cultivos y comprometiendo la producción que sustenta a numerosas familias de la zona.
El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) ha señalado que esta situación forma parte de un periodo generalizado de inestabilidad climática que afecta a gran parte del departamento. Durante este tiempo, se han observado lluvias persistentes acompañadas por un marcado descenso en las temperaturas, así como un aumento sostenido en el caudal de los ríos. Estas condiciones atmosféricas adversas no solo impactan directamente en las actividades agrícolas, sino que también representan un riesgo creciente para las comunidades asentadas cerca de los cauces fluviales.
En la capital tarijeña, por ejemplo, las temperaturas han descendido hasta alcanzar los 14 grados centígrados, mientras que las precipitaciones acumuladas rondan los 4 milímetros. Estas cifras reflejan una dinámica climática fuera de lo habitual para esta época del año y sugieren una continuidad en la tendencia hacia condiciones más húmedas y frescas. La caída de granizo en Yunchará se suma a este escenario y evidencia la variabilidad extrema que puede presentar el clima regional.
El pronóstico emitido por el Senamhi indica que estas condiciones se mantendrán al menos hasta mediados de semana. Se esperan lluvias continuas con temperaturas mínimas entre 10 y 15 grados centígrados y máximas que apenas alcanzarán los 19 o 20 grados. Además, existe una probabilidad tangible de nuevas precipitaciones con granizo, especialmente en las zonas valle del departamento, lo cual podría agravar aún más el daño a los cultivos y aumentar la vulnerabilidad del sector agrícola.
Ante este panorama, las autoridades meteorológicas han insistido en la importancia de mantenerse informados mediante los canales oficiales para anticipar cualquier cambio o alerta. En particular, se ha alertado sobre el aumento progresivo del nivel de los ríos debido a las lluvias constantes y a la saturación del suelo. Esta situación incrementa el riesgo de riadas y desbordes fluviales, por lo que se recomienda evitar el cruce vehicular por ríos crecidos y extremar precauciones en comunidades cercanas a estos cauces.
En relación con el río Bermejo, uno de los principales afluentes del departamento, se reporta un nivel aproximado de cuatro metros. Aunque esta medición todavía se encuentra dentro de parámetros considerados normales para esta temporada, la tendencia ascendente es clara debido al aporte constante generado por las precipitaciones recientes. Esto obliga a mantener una vigilancia continua para prevenir posibles emergencias relacionadas con inundaciones.
Por otro lado, en la región del Chaco tarijeño las condiciones climáticas son relativamente estables. Allí se registran temperaturas mínimas entre 15 y 20 grados centígrados y máximas que pueden alcanzar hasta 35 grados. A pesar de esta estabilidad térmica, es importante considerar que cualquier cambio abrupto podría alterar este equilibrio.
En resumen, Tarija enfrenta un periodo climático complejo caracterizado por lluvias persistentes, descenso térmico y fenómenos puntuales como el granizo que afectan directamente a sectores productivos clave como la agricultura. Las autoridades llaman a adoptar medidas preventivas tanto para proteger cultivos como para salvaguardar la integridad física de las comunidades expuestas a riesgos hidrometeorológicos. Mantenerse atentos a los informes oficiales y actuar con prudencia resulta fundamental para minimizar daños y garantizar una respuesta adecuada ante eventuales emergencias naturales

