Una violenta balacera tuvo lugar en una vivienda del municipio de Guayaramerín, donde dos individuos armados dispararon en al menos 24 ocasiones contra la propiedad. Afortunadamente, en el momento del ataque el inmueble se encontraba deshabitado, lo que evitó una tragedia mayor. El incidente ocurrió alrededor de las 23:00 horas, en una zona residencial delimitada por las calles Hernando Siles, Nicolás Suárez y Riberalta.
De acuerdo con la información proporcionada por el fiscal departamental del Beni, Alexander Mendoza, la vivienda estaba bajo el cuidado de una mujer cuyo hijo solía habitarla regularmente. Sin embargo, en la noche del suceso, el joven no se encontraba en el lugar ya que había salido para visitar a un familiar internado en un hospital cercano. Esta circunstancia fue determinante para evitar que el ataque tuviera consecuencias fatales.
El modus operandi de los agresores fue claro: dos personas circulaban a bordo de una motocicleta y dispararon directamente contra la vivienda. Se contabilizaron aproximadamente 24 disparos dirigidos al inmueble. Según las primeras investigaciones, los atacantes contaban con información precisa sobre la presencia del hijo de la cuidadora en la casa y su intención era quitarle la vida. La ausencia inesperada del joven frustró este plan criminal.
El fiscal Mendoza indicó que debido a estas características se ha iniciado una investigación bajo la figura legal de asesinato en grado de tentativa. Este tipo penal refleja la gravedad del hecho y busca esclarecer las motivaciones detrás del atentado, así como identificar y capturar a los responsables. La pesquisa también analizará si hubo algún tipo de vínculo entre las víctimas y los agresores que pudiera explicar el ataque.
Este episodio genera preocupación entre los habitantes de Guayaramerín, quienes ven afectada su sensación de seguridad ante actos violentos como este. La ocurrencia de tiroteos en zonas residenciales pone en riesgo no solo a las personas directamente involucradas sino también a terceros que podrían resultar heridos o afectados por balas perdidas. Además, revela posibles conflictos o tensiones subyacentes que requieren atención por parte de las autoridades locales y policiales.
El hecho también pone en evidencia la importancia de contar con mecanismos efectivos para proteger a quienes están expuestos a amenazas o violencia directa. La rápida intervención judicial y policial será clave para brindar respuestas a la comunidad y evitar que incidentes similares se repitan. Por ahora, las investigaciones continúan abiertas con el objetivo de esclarecer completamente lo sucedido y garantizar justicia para las víctimas potenciales.
En definitiva, este atentado frustrado representa un serio desafío para la seguridad pública en Guayaramerín y subraya la necesidad urgente de fortalecer los sistemas preventivos y judiciales para proteger a sus habitantes frente a actos criminales tan graves como los intentos de asesinato mediante disparos directos contra viviendas particulares

