El subteniente Joaquín Antonio Castellón Pezo se encuentra detenido y hospitalizado en Cochabamba, tras ser acusado por la muerte de dos comunarios durante un enfrentamiento ocurrido el 8 de diciembre en Cotapachi, Colcapirhua. En un mensaje emotivo dirigido a sus compañeros, el oficial solicitó que no lo abandonen, expresando temor por su situación legal y preocupación por sus familiares, a quienes siente responsables de cuidar.
En el audio difundido, Castellón rememora su trayectoria en la fuerza policial y destaca su compromiso con sus camaradas. Además, presentó un informe al Comando Departamental de Cochabamba, encabezado por el coronel Alejandro Basto Rodríguez, en el que detalla las circunstancias del operativo. Según su versión, el procedimiento respondía a una orden de desalojo y se vio obligado a utilizar su arma para proteger la vida propia y la de sus colegas ante una agresión de aproximadamente cien personas.
El subteniente describe cómo fueron emboscados en una colina, enfrentando ataques con piedras, petardos y amenazas de muerte, incluyendo intentos de quemarlos vivos con gasolina. Ante esta situación, asegura que inicialmente disparó al suelo como medida disuasiva, pero al continuar la agresión, tuvo que dirigir su arma hacia uno de los agresores para defenderse. Señala que actuó bajo extrema necesidad para evitar un desenlace fatal para él y sus compañeros.
La Fiscalía, representada por el fiscal general Róger Mariaca, confirmó que se imputará a Castellón por homicidio. El oficial permanece bajo custodia policial en el hospital, a la espera de la audiencia cautelar que definirá su situación judicial en las próximas horas.
Por su parte, la Asociación de Suboficiales, Sargentos y personal policial de Cochabamba emitió un comunicado en apoyo al subteniente, rechazando la violencia registrada durante las movilizaciones en Quillacollo, Colcapirhua y Cotapachi. La organización denunció que estas protestas no fueron pacíficas, sino que incluyeron agresiones violentas, secuestros, uso de explosivos, armas letales y combustible para intentar incendiar a los policías, lo que generó gran indignación en la institución.
Mientras continúa hospitalizado y detenido, Castellón espera que un juez determine si enfrentará el proceso en prisión preventiva, con medidas alternativas o en libertad. Este caso ha generado gran tensión en Cochabamba y reaviva el debate sobre el uso de la fuerza, la violencia en los conflictos sociales y las garantías de seguridad para los efectivos policiales durante operativos judiciales

