El inicio del proceso de inscripciones escolares en Santa Cruz de la Sierra estuvo marcado por largas filas y malestar entre los padres de familia debido a la escasez de cupos y la imposición de requisitos que no forman parte de la normativa oficial, como exigir calificaciones altas para la admisión de estudiantes. En la unidad educativa María Vaca Díez, varios padres permanecieron en fila desde la noche anterior y denunciaron que algunos niños fueron rechazados debido a sus notas académicas.
Un representante de los padres manifestó que, a pesar de haber esperado durante dos días, algunos estudiantes no fueron aceptados por no cumplir con el criterio de calificaciones, y se les informó que podrían participar en un sorteo para obtener un cupo. Asimismo, una madre señaló que la admisión estaba condicionada a tener un promedio superior a 90 puntos, lo que generó preocupación entre quienes aún esperan un lugar para sus hijos.
Situaciones similares se presentaron en la zona suroeste de la ciudad, donde el Colegio Mateo Kuljis también registró una gran cantidad de inscritos para el nivel prekínder. Padres reportaron haber esperado desde la noche anterior con la esperanza de avanzar en el proceso de inscripción. Desde la administración del colegio indicaron que se está dando prioridad a los niños que residen en la zona.
En el Barrio Flamingo, la situación no fue diferente. Padres de familia llevan más de dos semanas acampando en las puertas del establecimiento, colocando sillas para reservar espacio y manifestando su descontento ante la falta de respeto por parte de otros que intentan ingresar sin respetar el orden establecido. Según una madre, alrededor de 74 familias llevan esperando más de 18 días para conseguir un cupo escolar.
En general, la jornada inaugural de inscripciones evidenció la necesidad de mejorar la organización y transparencia en el proceso, así como garantizar que los requisitos para la admisión se ajusten a las normativas vigentes, evitando así generar incertidumbre y conflictos entre las familias que buscan asegurar la educación de sus hijos

