Durante el enfrentamiento decisivo de las Eliminatorias mundialistas de la UEFA, Portugal sufrió una derrota por 2-0 frente a la República de Irlanda en el Aviva Stadium de Dublín. El partido estuvo marcado por la expulsión del capitán portugués, quien protagonizó un episodio polémico tras recibir una tarjeta roja tras la revisión del VAR.
El incidente ocurrió a los 58 minutos, cuando el delantero portugués se vio involucrado en un altercado físico con un defensor irlandés dentro del área. Inicialmente, el árbitro mostró una tarjeta amarilla, pero tras consultar el sistema de videoarbitraje, decidió expulsar al jugador por un codazo. Al dirigirse hacia los vestuarios, el futbolista reaccionó con gestos irónicos hacia la afición local, que había mantenido una actitud hostil durante todo el encuentro.
El conjunto irlandés, dirigido por Heimir Hallgrímsson, logró adelantarse en el marcador gracias a un doblete de Troy Parrott, quien anotó a los 17 minutos y antes del descanso. Este resultado complicó la situación de Portugal, que aún no ha asegurado su pase para el Mundial 2026 y deberá buscar la victoria en la última jornada para clasificar directamente. Por su parte, Hungría, tras vencer a Armenia, se acerca peligrosamente en la tabla de posiciones.
La expulsión del capitán portugués no solo dejó a su equipo con un jugador menos durante el resto del partido, sino que también le impedirá participar en el próximo encuentro contra Armenia, donde Portugal intentará asegurar su clasificación. Este hecho representa la primera tarjeta roja que recibe el máximo goleador histórico de su país en competición internacional, lo que añade un elemento dramático a la definición del grupo F.
A pesar de la derrota y la expulsión, Portugal continúa liderando el grupo con diez puntos, seguido de cerca por Hungría con ocho e Irlanda con siete, manteniendo la expectativa abierta para la última fecha de las eliminatorias

