Durante un fin de semana cargado de actividades y desplazamientos, el presidente Rodrigo Paz ha protagonizado una intensa agenda carnavalera que lo llevó a recorrer distintas regiones del país, destacando la diversidad cultural y el valor de la integración nacional. Este periplo comenzó con su participación en el emblemático Carnaval de Oruro, una festividad reconocida por su riqueza tradicional y su importancia en el patrimonio cultural boliviano. La presencia del mandatario en esta celebración no solo subrayó la relevancia que estas expresiones tienen para el país, sino que también sirvió como un primer acto dentro de una serie de eventos que abarcó diferentes departamentos y tradiciones.
El sábado 14 de febrero se convirtió en la jornada central de esta gira festiva. Tras disfrutar y ser parte activa del Carnaval orureño durante la mañana, Paz emprendió un traslado aéreo hasta Santa Cruz de la Sierra, donde por la noche asistió al Corso Cruceño, uno de los eventos carnavalescos más multitudinarios y esperados a nivel nacional. En este escenario, el presidente fue recibido con entusiasmo por el público congregado en el Cambódromo, espacio emblemático para las celebraciones cruceñas. Su atuendo especialmente diseñado para la ocasión —una casaca naranja y blanca que incorporaba símbolos propios de Santa Cruz junto con la palabra “Bolivia”— se convirtió en un elemento visual potente que materializó el mensaje integrador que Paz ha querido transmitir durante toda esta agenda.
Este mensaje de unidad nacional fue reiterado a lo largo del recorrido presidencial, enfatizando cómo las festividades carnavalescas pueden ser un puente entre las distintas regiones y culturas del país. La presencia institucional en estas celebraciones no solo responde a una muestra simbólica de apoyo estatal, sino que también busca fortalecer los lazos sociales y culturales entre departamentos diversos. El mandatario resaltó la importancia de compartir estos momentos con las comunidades locales, reflejando así una narrativa política centrada en la cercanía y el reconocimiento mutuo dentro del marco festivo.
Cabe destacar que esta maratón carnavalera no se limitó al fin de semana mencionado. El itinerario comenzó días antes con su participación en Tarija durante el tradicional Jueves de Compadres, continuó con actividades carnavaleras en El Alto y se extendió hacia otras localidades como Vallegrande, donde se esperaba su presencia para proseguir con las celebraciones. Esta dinámica itinerante culminará con un retorno a Tarija, tierra natal del presidente, donde planea cerrar este ciclo festivo demostrando así un compromiso personal además de institucional con las raíces culturales bolivianas.
La estrategia detrás de esta agenda revela una intención clara: consolidar una imagen presidencial cercana y territorialmente presente durante una de las festividades más significativas del calendario nacional. Al recorrer distintos escenarios carnavaleros emblemáticos, Rodrigo Paz no solo ha reafirmado su apoyo a las expresiones culturales locales sino que también ha proyectado un mensaje político inclusivo, capaz de abarcar la pluralidad étnica y regional del país. Este despliegue público subraya además cómo las tradiciones populares pueden convertirse en espacios privilegiados para reforzar valores como la unidad y la integración desde una perspectiva institucional.
En definitiva, este recorrido carnavalero simboliza más que simples actos protocolarios; es una manifestación tangible del compromiso estatal con la diversidad cultural boliviana y una invitación a fortalecer los vínculos entre sus diversas regiones a través del reconocimiento mutuo y el disfrute compartido. El esfuerzo logístico implicado en trasladarse continuamente entre ciudades demuestra además la voluntad política de estar presente donde se vive intensamente la identidad nacional durante estas fechas festivas tan emblemáticas para Bolivia

