El río Rocha, que atraviesa varios municipios del Eje Metropolitano de Cochabamba, enfrenta una grave contaminación diaria que supera los 66 mil kilogramos de carga contaminante. Un diagnóstico reciente realizado por la Gobernación del departamento revela la existencia de aproximadamente 65 puntos de descarga directa de aguas residuales a lo largo del cauce, desde Sacaba hasta Sipe Sipe, incluyendo vertidos industriales que aún requieren regulación y control efectivo.

Aunque el proyecto Misicuni ha contribuido a mejorar el acceso al agua potable y a aumentar el caudal del río, este incremento también ha puesto en evidencia la urgencia de modernizar y construir nuevas plantas de tratamiento de aguas residuales para evitar que el mayor volumen de agua se traduzca en niveles aún más altos de contaminación.

El informe señala que la mayor parte de los contaminantes provienen de desechos domiciliarios, con una carga diaria estimada en 66.368 kilogramos. Según datos de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), el municipio de Cochabamba aporta casi la mitad de esta carga contaminante, seguido por Sipe Sipe, Sacaba, Vinto, Colcapirhua y Quillacollo.

Actualmente, en el Eje Metropolitano existen varias plantas de tratamiento en diferentes estados. Algunas, como las ubicadas en Curubamba, Pucara, San Pedro Magisterio, Las Magnolias, Pacata y Abra en Sacaba, están operativas bajo la gestión de diferentes entidades locales. En Cochabamba, la planta de Albarrancho y su ampliación también funcionan bajo la administración del Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado.

Sin embargo, varias plantas presentan problemas de colapso o funcionamiento limitado. Por ejemplo, la estación Elevadora Valverde en Cochabamba solo opera parcialmente, y las plantas en Tiquipaya, Colcapirhua, Quillacollo, Vinto y Sipe Sipe enfrentan dificultades como desarenadores colapsados o capacidad insuficiente para cubrir toda la demanda de tratamiento.

Para abordar esta situación, se encuentran en proyecto una docena de nuevas plantas de tratamiento con inversiones estimadas que superan los 300 millones de bolivianos. Entre ellas destacan las plantas en Sipe Sipe, Colcapirhua, Tiquipaya, Cochabamba y Sacaba, algunas de las cuales ya están en proceso de gestión de financiamiento.

La Gobernación está impulsando acciones concretas en municipios como Sipe Sipe, Tiquipaya, Quillacollo y Vinto, con énfasis en la construcción y mejora de plantas, así como en el control de descargas industriales y el fortalecimiento de la educación ambiental, especialmente en la gestión de residuos sólidos. Estas iniciativas se enmarcan dentro de la Ley Departamental Nº 1212, que promueve la movilización ciudadana para la protección del río Rocha y sus afluentes.

Se estima que la ejecución de cada planta de tratamiento demanda entre tres y cuatro años, mientras que la recuperación integral del río Rocha es un proceso que podría extenderse entre ocho y diez años, requiriendo un compromiso sostenido y una inversión significativa para garantizar la sostenibilidad ambiental y la mejora de la calidad de vida en la región

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