El Real Madrid logró asegurar su pase a los octavos de final de la UEFA Champions League tras imponerse al Benfica en un encuentro que, lejos de ser brillante, cumplió con el objetivo esencial para los blancos. El partido dejó sensaciones encontradas, ya que el equipo español mostró un rendimiento irregular y generó más dudas que certezas sobre su juego colectivo. A pesar de ello, la victoria les permite avanzar y enfrentar en la siguiente ronda a un rival de alto calibre: Manchester City o Sporting de Portugal.

Desde el inicio del encuentro, quedó claro que el Real Madrid debía mostrar mayor intensidad para evitar sorpresas desagradables. La ausencia de Mbappé, inicialmente previsto para jugar este partido pero que finalmente quedó fuera por una lesión indefinida, obligó al entrenador a colocar a Gonzalo en su lugar, lo que modificó la dinámica ofensiva del equipo. Sin embargo, esta adaptación no fue suficiente para neutralizar la propuesta táctica del Benfica, un equipo que, aunque con recursos limitados, demostró tener las ideas claras y planteó serios problemas a la defensa madridista.

El conjunto portugués salió con una presión alta y aprovechó las bandas para generar peligro desde los primeros minutos. El Bernabéu vivió momentos de tensión debido a las constantes llegadas del Benfica, especialmente en las acciones por los costados. Por parte del Real Madrid, Vinicius fue uno de los pocos jugadores activos y creativos en ataque, sumando ya cinco partidos consecutivos marcando y manteniendo viva la esperanza dentro del equipo y su afición. Incluso intentó conseguir un penalti que el árbitro no concedió, reflejando la dificultad que tuvo el conjunto blanco para imponer su juego.

La ventaja visitante llegó relativamente temprano en el partido, cuando Rafa Silva aprovechó una jugada confusa tras un despeje fallido de Asencio para batir al portero Courtois. Este gol encendió las alarmas en el Real Madrid y actuó como un llamado urgente a reaccionar. Apenas dos minutos después, Tchouaméni igualó el marcador tras una asistencia precisa de Valverde, quien fue otro de los jugadores destacados por su buen desempeño durante el encuentro.

Con el empate restablecido, el Real Madrid intentó tomar mayor control del juego y generar ocasiones claras frente al arco rival. Sin embargo, continuaron apareciendo dificultades para romper la defensa bien organizada del Benfica. Un gol anulado por fuera de juego a Arda Güler evidenció las limitaciones ofensivas madridistas durante buena parte del partido. La primera mitad concluyó con oportunidades para ambos equipos pero sin cambios en el marcador.

En la segunda parte se mantuvo la tónica equilibrada e intensa del primer tiempo. El Benfica siguió buscando espacios y estuvo cerca de adelantarse nuevamente con remates peligrosos como uno al larguero por parte de Rafa Silva. Por su parte, el Real Madrid no logró desplegar un fútbol convincente ni dominar territorialmente como se esperaba. Esta falta de claridad generó cierto malestar entre los aficionados presentes en el estadio, quienes expresaron su descontento con algunos pitos dirigidos hacia el equipo.

Un momento crítico llegó cuando Asencio y Camavinga protagonizaron un choque fortuito que obligó a ambos a abandonar el terreno de juego debido a sus lesiones. Las sustituciones posteriores tuvieron impacto directo en la estructura defensiva del equipo español.

Finalmente fue Vinicius quien rompió la igualdad con un contragolpe letal en el minuto 80, anotando el gol decisivo que aseguró la victoria blanca ante un rival que no dejó de buscar la igualada hasta los últimos instantes. Aunque hubo momentos en los que parecía posible una reacción benfiquista —como una jugada polémica donde Otamendi reclamó penalti sin éxito— el marcador permaneció inalterado hasta el pitido final.

Con este resultado ajustado pero fundamental, el Real Madrid avanza a octavos sin convencer plenamente por su desempeño colectivo pero demostrando capacidad para resolver partidos complicados bajo presión europea. Ahora les espera otro desafío mayúsculo contra Manchester City o Sporting de Portugal, donde deberán mejorar aspectos defensivos y ofensivos si quieren continuar en la lucha por conquistar nuevamente la Champions League. Para sus seguidores y para todo el madridismo este triunfo es motivo de alivio pero también una señal clara sobre las áreas pendientes por pulir si desean aspirar al máximo nivel continental esta temporada

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