El conflicto por las compensaciones relacionadas con los daños ocasionados por la gasolina desestabilizada continúa intensificándose en Bolivia, a pesar de los esfuerzos de YPFB (Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos) por resolver la situación. Este miércoles, el transporte en las ciudades de La Paz y El Alto se vio gravemente afectado por un paro indefinido y bloqueos en accesos clave, a medida que los choferes expresaban su descontento con el avance del proceso de resarcimiento.

Durante un ampliado que duró dos horas, Edson Valdez, dirigente de la Federación de Choferes 1ro de Mayo, anunció la decisión de llevar a cabo un paro indefinido en La Paz. Según Valdez, las bases del sector exigen una reunión directa con el presidente Rodrigo Paz o una comisión con capacidad para tomar decisiones sobre sus demandas. No queremos hablar más con el ministro de Hidrocarburos, ni tampoco con el presidente de YPFB; hemos solicitado su renuncia, añadió.

A pesar de que YPFB reporta un avance en el pago de compensaciones, asegurando que ya se han realizado 2.500 resarcimientos desde el 20 de marzo mediante transferencias y pagos en ventanillas del Banco Unión, los transportistas cuestionan la efectividad del sistema. Nelson Mendoza, gerente de comercialización de YPFB, defendió los esfuerzos realizados para atender a quienes han sufrido pérdidas por la gasolina desestabilizada. Sin embargo, reconoció que existen alrededor de 3.000 solicitudes rechazadas en el Sistema de Registro y Evaluación de Contingencias (SREC), lo que añade más incertidumbre al proceso.

Mendoza explicó que aquellos cuyos casos han sido rechazados pueden presentar documentación física en ventanillas para su revisión individual. Sin embargo, esta opción no ha satisfecho a los transportistas, quienes argumentan que muchos choferes han tenido que reparar sus vehículos repetidamente sin recibir compensaciones adecuadas. Los pagos no reflejan los gastos reales, enfatizó uno de los dirigentes.

El paro indefinido ha sido respaldado tanto por el transporte federado como por el Transporte Libre. Limbert Tancara, máximo dirigente del sector, dejó claro que no levantarán sus movilidades hasta obtener respuestas satisfactorias a sus peticiones. El conflicto ha trascendido más allá de La Paz; sectores del transporte pesado han reportado bloqueos en rutas estratégicas como Tambo Quemado. Dirigentes de otras regiones también han comenzado a expresar su preocupación ante las repercusiones económicas del conflicto.

Cirilo Villanueva, dirigente del transporte pesado, lamentó la situación actual: Ya no hay renta; ya no hay para llevar el pan del día. Desde Cochabamba, José Orellana, representante del Transporte Federado, subrayó que las preocupaciones van más allá del resarcimiento económico y están relacionadas también con el aumento en los costos operativos.

La situación sigue siendo tensa mientras las partes involucradas buscan una solución que permita restablecer la normalidad en el transporte y atender adecuadamente las demandas planteadas por los choferes afectados.

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