El trágico accidente aéreo ocurrido en El Alto, que ha conmocionado a Bolivia, continúa generando una respuesta inmediata y coordinada por parte de las autoridades nacionales. En un acto de apoyo y solidaridad, la primera dama del país, María Elena Urquidi, acompañada por la ministra de Salud y Deportes, Marcela Flores, se trasladaron al Hospital del Norte para entregar medicamentos esenciales a los heridos que permanecen internados tras el siniestro del avión militar Hércules C-103.
Este accidente grave tuvo lugar el viernes 27 de febrero, cuando una aeronave perteneciente a las Fuerzas Armadas bolivianas perdió el control al aterrizar en el aeropuerto internacional de El Alto. La nave se salió de la pista y terminó impactando contra varios vehículos que se encontraban en las inmediaciones. La magnitud del choque fue tal que provocó la muerte inmediata de 24 personas y dejó a otras 37 con heridas que requirieron atención médica urgente e internación en diferentes centros hospitalarios.
La visita de la primera dama y la titular de Salud no solo simboliza el compromiso del Estado con las víctimas, sino también busca fortalecer el acompañamiento emocional y sanitario para quienes luchan por su recuperación. Según detalló la ministra Flores durante su recorrido por las instalaciones médicas, varios pacientes han sido dados de alta tras recibir tratamiento en distintos hospitales. Sin embargo, aún permanecen ingresados siete pacientes: uno en terapia intensiva, un niño también en cuidados críticos y cinco personas más en salas comunes. En concreto, queda un paciente hospitalizado en el Hospital del Sur y tres más en el Hospital Coreano.
Las autoridades sanitarias han informado que la evolución clínica de los pacientes internados es favorable, lo que representa una luz de esperanza para sus familiares y para toda la comunidad afectada. Paralelamente, se ha llevado adelante una campaña solidaria para la donación voluntaria de sangre, iniciativa que ha sido valorada por la ministra Flores como fundamental para afrontar esta emergencia sanitaria derivada del accidente aéreo.
Este episodio lamentable no solo ha dejado un saldo doloroso en términos humanos sino que también pone sobre la mesa la importancia de reforzar las medidas de seguridad aérea y los protocolos de emergencia para evitar futuras tragedias similares. La movilización inmediata tanto institucional como social refleja el grado de impacto que este siniestro ha tenido en la población boliviana.
En definitiva, mientras continúa el proceso de atención médica y recuperación para los heridos, las autoridades nacionales mantienen un firme compromiso con brindar toda la asistencia necesaria a las familias afectadas por esta tragedia aérea. La entrega directa de medicamentos por parte de figuras públicas como María Elena Urquidi subraya el esfuerzo conjunto entre Estado y sociedad para superar esta difícil circunstancia con solidaridad y esperanza

