En el marco de las festividades de Carnaval, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, llevó a cabo una significativa ceremonia tradicional denominada ch’alla, dirigida a honrar y agradecer a la Pachamama, la Madre Tierra. Esta práctica ancestral, que forma parte integral de la cosmovisión andina, se realizó este viernes en un acto que combinó elementos culturales y espirituales con la vida institucional del país. La ch’alla fue aplicada no solo al avión presidencial FAB-001, sino también a las vagonetas oficiales que transportan diariamente al mandatario y a las patrullas encargadas de su escolta.
El presidente Paz manifestó su compromiso con esta tradición desde la Casa Grande del Pueblo, sede del gobierno boliviano, destacando el valor espiritual del ritual y expresando sus deseos para que el año que comienza esté lleno de prosperidad para toda la población. A través de sus redes sociales, invitó a los ciudadanos a unirse en fe y esperanza, reforzando así la importancia cultural y simbólica de esta ceremonia en el contexto nacional.
Durante la mañana, el presidente se trasladó al Hangar Presidencial donde se encuentra estacionada la aeronave oficial. Allí procedió a realizar la ch’alla utilizando elementos típicos del Carnaval como cerveza y otros ingredientes propios de esta festividad. Esta acción no solo representa una muestra de respeto hacia las tradiciones ancestrales sino también un acto de protección espiritual para los medios oficiales que forman parte del servicio público y seguridad del mandatario.
Paralelamente, en el parqueo de la Casa Grande del Pueblo se llevó a cabo una misa presidida por un sacerdote, quien bendijo las vagonetas oficiales utilizadas por el presidente. Este momento religioso contó con la participación activa del mandatario y añadió una dimensión espiritual adicional al ritual tradicional. La combinación entre la ceremonia indígena y la misa católica refleja la diversidad cultural y religiosa presente en Bolivia, así como el respeto institucional hacia ambas manifestaciones.
Al concluir estas actividades, Rodrigo Paz extendió su petición de bendiciones hacia toda la población boliviana, enfatizando su deseo de bienestar colectivo en un año que se inicia con renovadas esperanzas. Esta celebración no solo reafirma los vínculos entre el gobierno y las raíces culturales del país sino que también fortalece el sentido de identidad nacional en torno a prácticas ancestrales que siguen vigentes en el presente.
En definitiva, este acto público protagonizado por el presidente reafirma la importancia que tienen las tradiciones originarias dentro del ámbito estatal boliviano y cómo estas ceremonias contribuyen a unir a la sociedad en torno a valores compartidos como el respeto por la naturaleza, la espiritualidad y el compromiso con un futuro mejor para todos sus habitantes

