El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, manifestó su firme compromiso en la lucha contra el narcotráfico a raíz del reciente operativo antinarcóticos llevado a cabo en el municipio de Chimoré, ubicado en la región del trópico de Cochabamba. En un contexto donde el narcotráfico representa una amenaza directa a la seguridad y soberanía nacional, el mandatario enfatizó que su gobierno no permitirá la existencia ni consolidación de “zonas liberadas” donde estas actividades ilícitas puedan operar impunemente.

Este operativo, que se desarrolló bajo el plan denominado “Tormenta II”, involucró la intervención coordinada de dos unidades policiales especializadas que se desplazaron hasta esta zona estratégica para desmantelar las estructuras criminales activas en el área. El trópico cochabambino ha sido históricamente una región vulnerable a la infiltración del narcotráfico debido a sus características geográficas y logísticas, lo que hace crucial la acción decidida del Estado para recuperar y mantener el control territorial.

Durante la operación se logró la destrucción e incineración de dos laboratorios dedicados a la cristalización de clorhidrato de cocaína, así como nueve fábricas móviles utilizadas para la producción de pasta base. Además, las fuerzas policiales intervinieron una pista clandestina que servía para el transporte aéreo de sustancias controladas, un elemento clave en las redes logísticas del narcotráfico. La incautación incluyó también grandes cantidades de sustancias controladas y precursores químicos indispensables para la elaboración de drogas ilícitas.

La infraestructura desmantelada contaba con áreas especializadas para diferentes etapas del procesamiento: desde el secado y prensado hasta el almacenamiento final del producto. También se encontraron generadores eléctricos que permitían un funcionamiento continuo e ininterrumpido, lo cual indicaba una operación sofisticada con capacidad logística avanzada. Esto evidencia que los grupos criminales habían establecido una base sólida para sus actividades ilegales en esta zona, lo que subraya la importancia de la intervención estatal.

En su mensaje difundido por redes sociales, Paz Pereira destacó que estas acciones reflejan un Estado decidido y sin retrocesos frente al crimen organizado. El mandatario vinculó directamente esta ofensiva con la recuperación plena de la soberanía territorial boliviana, señalando que desarticular estas estructuras es fundamental para garantizar el orden y respeto a las leyes nacionales. Su gobierno mantiene una línea dura contra el narcotráfico, reafirmando su determinación para asfixiar toda logística ilícita que amenace la integridad del país.

Este operativo no solo representa un golpe significativo al narcotráfico en Chimoré sino también un claro mensaje a quienes intentan establecer zonas liberadas para sus actividades ilegales. La firmeza expresada por el presidente Paz Pereira pone en evidencia una política estatal orientada a fortalecer las instituciones encargadas del control y vigilancia territorial, así como a proteger a las comunidades locales afectadas por este flagelo. La lucha contra el narcotráfico se posiciona así como un eje prioritario en la agenda gubernamental, con acciones concretas destinadas a preservar la seguridad y soberanía nacional en todo momento

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