Después de una intensa búsqueda que se extendió por más de una semana, las autoridades policiales confirmaron el hallazgo con vida del conductor que había sido reportado como desaparecido en Cochabamba desde el inicio del año. Contrario a las sospechas iniciales de un posible delito o accidente, se determinó que la ausencia del hombre fue voluntaria, ya que decidió pasar las festividades con otra familia, desconociendo sus allegados esta situación.
El hombre, de 51 años y identificado como Paul Everth P. R., fue visto por última vez la madrugada del 1 de enero al salir de su residencia en Quillacollo. Ante la falta de noticias, sus familiares presentaron la denuncia ante la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen, temiendo que pudiera haber sufrido algún incidente o agresión.
Durante los días siguientes, la policía desplegó un operativo de búsqueda que incluyó la revisión de cámaras de seguridad y la difusión de imágenes donde se le veía ingresando a una discoteca acompañado por dos mujeres. Sin embargo, los rastreos no arrojaron resultados positivos, generando una creciente preocupación en su entorno familiar.
La situación se aclaró el 9 de enero cuando la Policía localizó al conductor en un domicilio particular. Las investigaciones descartaron cualquier acto delictivo y confirmaron que su desaparición fue una decisión personal para pasar las fiestas con otra familia, sin informar a sus parientes en Cochabamba.
En declaraciones realizadas a medios locales, una hermana del hombre confirmó que se encontraba en buen estado de salud y negó que hubiera sido víctima de robo o agresión. Aunque reconoció que algunos aspectos del caso aún no están del todo claros, prefirió centrarse en el alivio por el bienestar de su hermano y evitar especulaciones sobre posibles vidas paralelas.
Respecto a la pérdida de sus pertenencias personales, la familiar señaló que no se recuperó la ropa que Paul Everth llevaba el día de su desaparición, pero enfatizó que lo más importante era su seguridad y salud.
Tras confirmar la situación, la hermana viajó a Bolivia para verificar personalmente el estado del conductor y, una vez asegurado su bienestar, regresó a su lugar de residencia. Con la confirmación de que no existió delito alguno, la Policía cerró el caso.
Este episodio generó un fuerte impacto emocional en la familia y volvió a poner en relieve la importancia de una comunicación oportuna en casos de personas desaparecidas, así como la necesidad de manejar con cautela las denuncias para evitar angustias innecesarias y el despliegue de recursos en investigaciones que pueden tener explicaciones alternativas

