En el municipio chaqueño de Villa Montes, una preocupante expansión de la deforestación ilegal en la zona de La Vertiente ha sido puesta de manifiesto por la Plataforma Ambiental Villa Montes. Esta organización ha hecho pública la situación, alertando sobre el incremento de actividades ilícitas que amenazan el ecosistema local.
La Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT) ha confirmado la existencia de un nuevo desmonte no autorizado en el predio conocido como La Victoria, registrado a nombre del señor Sergio Herbad Orozco, ubicado en la mencionada zona de La Vertiente. Recientemente, se notificó administrativamente al propietario para que regularice las multas correspondientes, que ascienden a 190 UFVs por hectárea, y complete los trámites pertinentes en las oficinas de la ABT en Villa Montes.
Esta situación ha generado serias críticas hacia la gestión anterior de la ABT en Villa Montes. Se ha señalado que el exdirector regional de la institución habría incurrido en incumplimiento de deberes al no actuar con la debida celeridad hace meses, cuando ya existían registros y datos sobre la actividad ilegal de desmonte. Esta inacción habría propiciado un delito ambiental, permitiendo que el río Pilcomayo se desbordara en las cercanías del predio, dado que la tala se realizó a escasos 700 metros de su cauce. Ante la gravedad de los hechos, la Plataforma Ambiental Villa Montes ha exigido el inicio de un proceso penal contra el exfuncionario, quien ya no forma parte de la entidad nacional.
A pesar de las denuncias presentadas meses atrás sobre los trabajos de desmonte en La Vertiente, no se ha registrado hasta la fecha ninguna intervención significativa por parte de las autoridades. Las labores de habilitación de tierras para la agricultura persisten, y se ha reportado el cierre de caminos comunales que, durante tres décadas, sirvieron como vías de acceso al río Pilcomayo.
La posibilidad de una acción legal ante el Tribunal Agroambiental para paralizar estas actividades se ve obstaculizada por los complejos y numerosos requisitos que exige dicha instancia. La Plataforma Ambiental Villa Montes ha manifestado su incapacidad para cumplir con todas las exigencias, que incluyen la presentación de denuncias con patrocinio legal, documentos notarizados y la legalización de toda la documentación, lo que implica un considerable gasto económico. El Tribunal, además, no procede con base en una simple denuncia.
La falta de respuesta gubernamental a las solicitudes de información por parte de legisladores nacionales sobre este tema es otro punto de preocupación. La ausencia de acciones concretas y la continuidad de las actividades de desmonte son lamentables; la madera talada, de hecho, se encuentra apilada y lista para su comercialización.
Especialistas ambientales han observado que el municipio de Villa Montes aparentemente carece de un plan de desmonte adecuado. No se están respetando las cortinas rompevientos de 30 metros que deberían dejarse, y se desconoce el uso final de las áreas desmontadas, especialmente en zonas que no son óptimas para la agroindustria.
La deforestación intensa se concentra en La Vertiente, un área predominantemente habitada por la colonia menonita. Los desmontes se extienden hacia el sur, en la misma línea de La Vertiente, acercándose peligrosamente a las orillas del río Pilcomayo. Se advierte que, de no tomarse medidas urgentes, el desmonte podría alcanzar el río, provocando un desastre ambiental en la cuenca, lo que tendría consecuencias desoladoras.
A pesar de múltiples denuncias sobre la acelerada deforestación en el Chaco, las autoridades no han mostrado una respuesta efectiva. La zona de La Vertiente hasta Ibibobo, considerada un área clave de recarga hídrica en el Chaco, está en riesgo debido a estas actividades, a pesar de su potencial para el desarrollo agroindustrial. Se ha señalado que, en ocasiones, la ABT impone multas por desmontes no autorizados, lo que, paradójicamente, termina por legalizar la actividad una vez que el impacto ambiental ya se ha producido.
Expertos reiteran la urgencia de que las autoridades tomen medidas para frenar los desmontes y evitar la catástrofe ambiental inminente en el Chaco. Existen propuestas para proteger áreas del bosque chaqueño, pero su implementación requiere el apoyo de la población. Se ha recordado que Yacuiba, el primer municipio de Tarija, ya se encuentra casi completamente deforestado, conservando únicamente el Aguaragüe como área boscosa. Ahora, la llanura chaqueña de Villa Montes, que aún posee una vasta extensión de bosque, está bajo presión. La adquisición de tierras en la zona de La Vertiente hasta Ibibobo se percibe como un movimiento estratégico para la expansión agroindustrial.
La designación de espacios territoriales para la preservación es crucial. Sin áreas de conservación específicas, la ABT difícilmente podrá hacer cumplir las normativas. La llanura chaqueña carece de estas áreas protegidas, lo que la convierte en un terreno vulnerable a actividades que contravienen el Plan de Uso de Suelos (PLUS) del departamento de Tarija. La creación de zonas de conservación se considera la estrategia más efectiva para contener el avance de la deforestación acelerada

