La llegada a los pies de la Virgen del Socavón representa el momento culminante para miles de peregrinos que participan en una de las manifestaciones culturales más emblemáticas de Bolivia: el Carnaval de Oruro. Esta festividad, reconocida por su riqueza folclórica y espiritualidad, reúne a decenas de grupos de danzarines que recorren un extenso trayecto, interpretando danzas tradicionales como morenos, caporales, diablos y llameros, entre otros. La ruta que siguen estos bailarines se extiende aproximadamente cuatro kilómetros hasta alcanzar la Basílica Menor de Nuestra Señora del Socavón, destino final donde cada participante realiza una reverente muestra de fe al pasar arrodillado ante el altar para expresar gratitud y solicitar bendiciones.
Este recorrido no solo es un acto religioso sino también una expresión cultural profunda que combina música, danza y alegría en una sincronía perfecta. La festividad se convierte así en una pasarela folclórica que exhibe la diversidad y riqueza cultural del país andino. Los trajes coloridos y elaborados que portan los bailarines reflejan la identidad regional y la historia ancestral que se mantiene viva a través de estas tradiciones. Cada paso y cada ritmo forman parte de un legado que trasciende generaciones, simbolizando la unión entre lo espiritual y lo cultural en un evento que ha logrado consolidarse como patrimonio intangible.
La predominancia de ritmos andinos durante el desfile reafirma el arraigo cultural en las comunidades originarias y su influencia en la identidad nacional. Este aspecto fue destacado por el presidente Rodrigo Paz durante su presencia en Oruro para presenciar la entrada del carnaval. Desde allí enfatizó cómo esta celebración no solo refleja la diversidad cultural boliviana sino también su capacidad para unir a la población a través del arte y las tradiciones. En sus palabras, el Carnaval es una manifestación invencible de la cultura boliviana, un elemento fundamental para fortalecer el sentido de pertenencia y orgullo nacional.
El mandatario subrayó además la importancia de preservar esta riqueza cultural no como un acto aislacionista, sino como una forma de proyectar las tradiciones bolivianas al mundo entero. Su agradecimiento hacia la Virgen del Socavón estuvo acompañado por un reconocimiento personal: recordó haber participado activamente en el carnaval durante quince años como bailarín, experiencia que le permitió vivir desde dentro esta celebración única. Sin embargo, mencionó que este año no pudo participar debido a una lesión en la rodilla que aún está recuperando.
En total, cincuenta y dos grupos conforman el desfile oficial del Carnaval de Oruro, consolidando esta festividad como uno de los eventos culturales más importantes del país. La presencia masiva de danzarines y espectadores refleja no solo la devoción religiosa hacia la Virgen del Socavón sino también el compromiso con la preservación y difusión del patrimonio folclórico nacional. Esta combinación singular convierte al Carnaval en un espacio donde convergen tradición, identidad y espiritualidad, reafirmando su relevancia para Bolivia y su proyección internacional

