El Real Madrid afrontó su visita a Pamplona con la intención clara de mantener el liderato en la liga, consciente de que una victoria era fundamental para seguir por delante del Barcelona en la clasificación. Sin embargo, el encuentro en El Sadar se convirtió en una prueba compleja para los blancos, que terminaron cayendo derrotados por 2-1 ante un Osasuna que mostró una entrega y una fe inquebrantable hasta el último instante del partido.

Desde el inicio, ambos equipos dejaron claro que no había espacio para especulaciones ni para un juego conservador. Con Dani Carvajal y David Alaba como titulares, el Real Madrid buscó imponer su dominio con posesión y presión alta, mientras que Osasuna se plantó firme en defensa y apostó por aprovechar las contras rápidas. El ritmo intenso y la dinámica abierta del partido hicieron que los minutos iniciales fueran atractivos para los espectadores, pero las ocasiones claras tardaron en llegar.

El primer momento clave llegó a los 18 minutos, cuando Vinicius lanzó un disparo sin demasiada potencia que fue detenido con facilidad por Sergio Herrera, portero local. La réplica no se hizo esperar y Budimir llevó peligro con un remate que pasó cerca del arco rival. A partir de ese instante, las oportunidades comenzaron a sucederse en ambas áreas. Osasuna encontró vías de ataque especialmente por la banda izquierda madridista, donde Lucas Torró y Carreras generaron complicaciones al equipo visitante debido a la falta de apoyo defensivo de Vinicius. Courtois tuvo que intervenir en varias ocasiones decisivas para evitar goles locales, incluso salvando un posible autogol de Carreras antes de que el poste frustrara otro intento de Budimir.

El Real Madrid también contó con sus momentos ofensivos, pero se topó repetidamente con Herrera, quien respondió con grandes paradas manteniendo el marcador a favor de Osasuna hasta poco antes del descanso. La situación cambió en el minuto 38 cuando Budimir transformó un penalti señalado tras la revisión del VAR. La jugada polémica se originó tras una falta previa entre Asensio y Courtois; inicialmente el árbitro no había señalado penalti ni amonestado al delantero croata, pero tras la intervención tecnológica rectificó su decisión otorgando la pena máxima a Osasuna y retirando la tarjeta amarilla a Budimir. Este gol puso cuesta arriba al Real Madrid justo antes del intermedio.

En la segunda mitad, el conjunto blanco intentó reorganizarse y dominar más el balón para buscar el empate. No obstante, las ideas ofensivas escasearon frente a una defensa bien compacta de Osasuna que supo aprovechar sus transiciones para amenazar con sentenciar el partido. El desgaste físico comenzó a notarse en los jugadores madridistas mientras que los navarros crecían en confianza y control del juego. El técnico visitante realizó cambios ofensivos introduciendo a Brahim Díaz y Trent Alexander-Arnold buscando reactivar al equipo.

Aunque Mbappé anotó inicialmente un gol anulado por fuera de juego al minuto 70, Vinicius logró igualar el marcador tres minutos después tras culminar una gran jugada colectiva conducida por Valverde por la banda derecha. Este empate insufló esperanza al Real Madrid; sin embargo, poco después provocó cambios tácticos cuestionados como la sustitución inmediata de Valverde por Gonzalo González, decisión que pareció generar desconcierto en algunos jugadores.

Con el partido abierto y ambos equipos buscando desequilibrar al adversario, Osasuna mantuvo su concentración hasta lograr capitalizar los errores defensivos madridistas en los últimos minutos. En tiempo añadido, Raúl García anotó el gol decisivo tras una jugada confusa revisada nuevamente por tecnología semiautomática que confirmó su validez pese a las dudas iniciales por posible fuera de juego señalado por uno de los asistentes. Este tanto desató la euforia local mientras dejaba al Real Madrid sin puntos y expuesto a perder el liderato ante sus rivales directos.

Esta derrota representa un duro golpe para los blancos no solo desde lo deportivo sino también desde lo anímico, pues evidencia vulnerabilidades defensivas y dificultades para generar fluidez ofensiva cuando enfrentan bloqueos organizados como el planteado por Osasuna. Para la afición local y regional es motivo de celebración ver cómo su equipo pudo imponerse ante uno de los gigantes del fútbol español gracias a trabajo colectivo y perseverancia hasta el último minuto.

En definitiva, este encuentro dejó claro que cada punto será disputado con intensidad máxima durante toda la temporada liguera y subraya la importancia del VAR como herramienta decisiva en momentos cruciales del juego moderno. Para Real Madrid queda ahora reflexionar sobre sus errores e intentar recuperar sensaciones para encarar lo que resta del campeonato con mayor solidez tanto defensiva como ofensiva

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