El desempeño reciente de Oriente Petrolero se ha visto comprometido por una serie de resultados inconsistentes y, de manera particular, por una preocupante acumulación de expulsiones. En sus últimos ocho compromisos, el conjunto ha sufrido la baja de cinco jugadores por tarjeta roja, lo que ha afectado notablemente su rendimiento y lo mantiene alejado de las posiciones que otorgan acceso a torneos continentales.

Esta tendencia a la indisciplina comenzó en la decimotercera jornada del campeonato liguero, durante la derrota por 5-1 frente a GV San José en Oruro. En aquel encuentro, el paraguayo Ronald Acuña fue expulsado, y poco después, su vínculo con la institución finalizó. La situación se repitió en la fecha siguiente, en el empate 3-3 contra ABB en Santa Cruz, cuando Franz González recibió una tarjeta roja. Días más tarde, el mediocampista padeció una seria lesión que lo apartó de las canchas.

En el marco de la Copa Bolivia, Oriente Petrolero logró una victoria por 2-1 sobre Guabirá, pero la alegría se vio ensombrecida por la confirmación de la rotura de ligamentos de González y la expulsión del argentino Ricardo Centurión. Posteriormente, en La Paz, el equipo cayó por la mínima ante Bolívar sin registrar incidentes disciplinarios. Sin embargo, el patrón de indisciplina reapareció en el duelo contra Independiente en Sucre, que culminó con una derrota por 1-0 y la expulsión de Pablo Vaca.

En medio de este panorama, el equipo experimentó algunos momentos de calma: perdió contra Nacional Potosí sin ver tarjetas rojas y consiguió una victoria por 3-0 sobre Aurora en Montero en un partido que transcurrió sin amonestaciones de este tipo. No obstante, en su más reciente visita a Cochabamba, para enfrentar a FC Universitario de Vinto, el equipo volvió a la reincidencia en la falta disciplinaria: Walter Chalá fue expulsado tras cometer un penal innecesario.

Esta derrota por 2-1 ante el conjunto cochabambino, a pesar de que Oriente había tomado la delantera inicialmente, dejó a los dirigidos por Gualberto Mojica con una sensación de frustración y un panorama complejo. Las constantes sanciones no solo limitan las opciones en los encuentros, sino que también provocan ausencias significativas en momentos decisivos del calendario.

Tras el último tropiezo, Oriente Petrolero se sitúa en la décima posición de la tabla con 19 puntos, lejos de la contienda por los puestos internacionales. El cuerpo técnico y la dirigencia deberán enfocar sus esfuerzos en revertir la situación disciplinaria si aspiran a que el equipo asuma un rol protagónico en el campeonato

administrator

Related Articles

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Recibe noticias en WhatsApp