La participación de Oriente Petrolero en el torneo todos contra todos de la División Profesional comenzó con una dura derrota por 2-0 ante San Antonio en Cochabamba, un resultado que ha encendido las alarmas dentro del club. Tras el encuentro, el asistente técnico Marcos Pastor ofreció una evaluación crítica sobre el desempeño del equipo, señalando errores que fueron tanto colectivos como individuales.
En su análisis, Pastor destacó que la falta de orden y la precipitación fueron factores determinantes en el rendimiento del equipo. “Empezamos muy precipitados, no supimos ser ordenados ni trasladamos el balón desde atrás hacia adelante. Nos costó mucho. Nos faltó personalidad, no fuimos lo que queremos ser”, expresó con franqueza. Estas declaraciones ponen de manifiesto las dificultades que enfrentó Oriente Petrolero para establecer un juego fluido y efectivo desde la defensa hacia el ataque.
Durante la segunda mitad, aunque Oriente intentó una reacción, los desajustes continuaron siendo evidentes. “En el segundo tiempo intentamos con mucho corazón, pero no estuvimos certeros otra vez. Estuvimos desubicados. Hemos dejado muchos espacios a las espaldas y nos desordenamos”, señaló Pastor, reflejando la frustración por la falta de organización en momentos clave del partido.
Una de las preocupaciones más notables fue la vulnerabilidad defensiva del equipo frente a los contragolpes del rival. El asistente técnico admitió que “sufrimos los contragolpes” y aunque se generaron algunas oportunidades de gol, también se concedieron chances peligrosas al adversario. Este aspecto resalta la necesidad urgente de mejorar en la faceta defensiva para evitar caer en situaciones comprometedoras en futuros encuentros.
Consciente de la importancia de corregir estos errores rápidamente, Pastor enfatizó que el equipo debe trabajar arduamente para no perder terreno en el campeonato. “Estuvimos muy precipitados, nos faltó personalidad, tuvimos que estar más atentos y no lo hicimos. Tenemos que aspirar a mucho más y debemos exigirnos el doble”, concluyó con un llamado a la autocrítica y al compromiso.
De esta manera, Oriente Petrolero se enfrenta a un reto inmediato: aprender de esta dura lección y ajustar su enfoque si desea convertirse en un contendiente serio en el torneo. La primera jornada dejó más interrogantes que respuestas para el conjunto refinero, que ahora deberá encontrar rápidamente su rumbo para evitar que esta derrota marque negativamente su camino en la competencia.

