Una niña de diez años fue víctima de abuso sexual por parte de su padrastro durante varios años, situación que finalmente decidió denunciar a su profesora en la escuela. Esta valiente acción permitió que las autoridades policiales y judiciales iniciaran una investigación que llevó a la captura del agresor. Sin embargo, en la primera audiencia cautelar, el hombre fue liberado bajo medidas sustitutivas, lo que generó preocupación sobre la seguridad de la menor.
Posteriormente, en una audiencia de apelación realizada en el Palacio de Justicia, una sala penal revisó el caso y revocó la decisión inicial, ordenando la detención inmediata del acusado en el centro penitenciario de Palmasola. Durante el proceso investigativo, la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv) y la Fiscalía descubrieron que la madre de la niña había desaparecido tras emitirse una orden de aprehensión en su contra, al ser señalada como cómplice por ocultar los abusos y mantener silencio.
El caso salió a la luz el 25 de octubre de 2025, cuando la menor decidió confesar los abusos que sufría desde los siete años. La profesora, al conocer la situación, informó a la dirección del colegio, que a su vez notificó a las autoridades correspondientes. La investigación reveló que la niña había intentado contarle a su madre lo que ocurría un año antes, pero esta no tomó medidas y permitió que el agresor continuara conviviendo con ellas, lo que facilitó la continuación de los abusos.
El padrastro fue detenido a finales de octubre de 2025 y acusado formalmente por violación con agravantes contra una menor de edad. La fiscalía, representada por Marioly Tórrez, apeló la decisión de otorgarle libertad bajo medidas sustitutivas, argumentando que la libertad del imputado ponía en riesgo la integridad física y emocional de la víctima. En la audiencia de apelación, el vocal Freddy Larrea evaluó las pruebas y ordenó la detención inmediata del agresor, que fue trasladado a Palmasola durante la misma sesión.
Por otro lado, las investigaciones también indican que el padre biológico de la niña emigró a Chile en busca de mejores oportunidades, dejando a su hija al cuidado de la madre. Posteriormente, esta inició una nueva relación sentimental y tuvo dos hijos más, todos viviendo en la misma residencia donde ocurrieron los abusos. Se constató que el padre intentaba comunicarse con la niña, pero la madre impedía que se enterara de la situación, lo que retrasó la intervención oportuna.
Actualmente, la menor reside con su abuela materna bajo la protección y supervisión de la Fiscalía, la Defensoría de la Niñez y el sistema judicial. Mientras tanto, la madre de la niña continúa siendo buscada por las autoridades, ya que enfrenta una orden de aprehensión por complicidad en los hechos al haber ocultado los abusos y no brindar protección a la víctima

