El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, detalló el uso previsto para los fondos comprometidos por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con Bolivia, subrayando la importancia del acompañamiento constante que esta institución brinda para asegurar la transparencia y eficacia en la administración de los recursos. En este sentido, enfatizó que dichos fondos no están destinados al Gobierno, sino a beneficiar directamente a la población boliviana.

Durante una entrevista en el programa ON- Otra noche con, Lupo resaltó la reciente visita a Bolivia de Ilan Goldfajn, presidente del BID. En el marco de esta visita y tras reunirse con el presidente Rodrigo Paz, Goldfajn anunció la aprobación de créditos por un monto de 4.500 millones de dólares, destinados a financiar diversos programas de desarrollo en el país.

El ministro calificó esta cooperación como un respaldo significativo y una muestra de confianza tras 15 años sin la presencia directa del presidente del BID en Bolivia. Destacó que, aunque el país enfrentaba dificultades económicas por una dependencia excesiva de subvenciones, la asistencia financiera y técnica recibida está contribuyendo a construir una nación más sostenible y viable.

En cuanto a la aplicación de los recursos, Lupo indicó que estos se destinarán principalmente a proyectos vinculados con el abastecimiento de agua potable, sistemas de riego, saneamiento básico, desarrollo urbano, salud, educación, tecnología y seguridad social, sectores clave para el avance integral del país.

Con amplia experiencia en organismos internacionales y habiendo desempeñado cargos de alta responsabilidad en el BID, el ministro explicó las ventajas de obtener financiamiento a través de entidades multilaterales como el BID, la CAF o Fontplata. Señaló que estos créditos no constituyen deuda privada ni implican la emisión de bonos, sino que representan una opción de financiamiento accesible, con condiciones favorables en plazos y tasas de interés.

Precisó que los préstamos tienen un plazo de amortización de 20 años, con un periodo de gracia de 5 años y tasas que oscilan entre el 3 % y el 4 %, lo que permite reemplazar deuda costosa por financiamiento más económico. Además, el apoyo del BID incluye donaciones, cooperación técnica y transferencia de conocimientos basados en experiencias exitosas de otros países, facilitando la implementación eficiente de los proyectos sin partir desde cero.

Un aspecto clave señalado por Lupo es el seguimiento riguroso que el BID realiza durante la ejecución de los proyectos. La entidad financiera no solo proporciona los recursos, sino que también supervisa cada etapa del desembolso para garantizar que las obras se realicen con transparencia y eficiencia, exigiendo que los responsables mantengan una coordinación estrecha con el banco en todo momento.

Este modelo de colaboración asegura que los fondos se utilicen adecuadamente, contribuyendo al desarrollo sostenible y al bienestar de la población boliviana

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