A pocas horas de la llegada del Año Nuevo, los mercados de las principales ciudades del país se vieron abarrotados por personas que realizaron sus compras de última hora para celebrar el inicio del 2026 de manera especial.
En La Paz, la demanda se centró en artículos tradicionales como cotillones, alimentos, prendas de vestir y la emblemática k’oa utilizada en las ceremonias de ch’alla. Las avenidas Baptista, Max Paredes, Tumusla y Buenos Aires, junto con el mercado de Villa Fátima, presentaron una gran afluencia de compradores.
Los vendedores ofrecían cotillones a precios accesibles, desde 10 bolivianos, y una amplia variedad de ropa interior en diferentes tallas y colores, incluyendo amarillo, rojo y verde, colores asociados a la buena suerte para el nuevo año. La k’oa también tuvo una oferta considerable para quienes realizan rituales tradicionales. No obstante, el producto más solicitado fue la carne de cerdo, que suele ser acompañada con choclo, una combinación típica para la celebración, disponible en diversas presentaciones y precios.
Los compradores compartieron sus esperanzas para el próximo año, expresando deseos de progreso y bienestar para el país. Un hombre manifestó su confianza en la fortaleza del pueblo boliviano, mientras que un adulto mayor destacó la importancia de contribuir al desarrollo nacional.
En Santa Cruz, la situación fue similar, con los 130 mercados de la ciudad funcionando hasta altas horas, y con atención habitual programada para el 1 de enero, según informó un representante local. Los productos más demandados incluyeron gorritos para las festividades, con precios que rondaban los 12 bolivianos por unidad o 140 por docena, además de fuegos artificiales y una variada oferta de ropa interior en múltiples colores para recibir el nuevo año con buena energía.
La intensa actividad comercial refleja la tradición y el entusiasmo de la población por celebrar el Año Nuevo con productos típicos que simbolizan esperanza y prosperidad

