La trágica muerte de Yuvinca, una niña de ocho años cuyo asesinato conmocionó a la comunidad del municipio cruceño de La Guardia, ha desatado una profunda conmoción y un pedido urgente de justicia por parte de su madre, Claudia Rivera. La reciente confirmación de que el presunto responsable del infanticidio es Nicolás G., tío de la menor y de 46 años, ha generado un fuerte impacto emocional en la familia, especialmente en Claudia, quien se encuentra consternada por la revelación.

En una entrevista concedida a UNITEL, Claudia Rivera expresó su dolor y su firme demanda para que se haga justicia en este caso. La madre de Yuvinca enfatizó que no mantenían una relación cercana con el hombre señalado y recordó que, en el momento en que la niña desapareció, Nicolás G. participó activamente en las labores de búsqueda. Este dato añade un matiz complejo a la investigación, dado que él fue considerado inicialmente como un testigo involucrado en la búsqueda desesperada por encontrar a la menor.

Rivera relató que Nicolás G. colaboró junto a la familia y la comunidad durante los primeros momentos tras la desaparición, lo que hace aún más difícil asimilar los resultados forenses que lo implican directamente en el crimen. Para ella, esta situación es especialmente dolorosa y difícil de aceptar, pues representa una traición familiar y un quebranto emocional profundo.

Además, Claudia aclaró que el hombre no residía con su hermana desde hacía más de seis meses antes del trágico suceso. Esta información podría ser relevante para entender las dinámicas familiares previas al crimen y para orientar las líneas de investigación sobre posibles motivos o circunstancias que rodearon el hecho.

Ante esta situación, la madre hizo un llamado para que las autoridades continúen con las pesquisas de manera transparente y exhaustiva. Destacó su confianza en el trabajo de los investigadores y solicitó que se profundice en el caso para esclarecer todos los aspectos relacionados con este lamentable acontecimiento.

Este crimen ha generado una fuerte repercusión social y política, incluso motivando pronunciamientos oficiales debido a la gravedad del hecho y al impacto emocional que ha causado en la población. La exigencia por justicia es un reclamo común entre quienes conocen el caso, reflejando una preocupación generalizada por garantizar seguridad y protección a los menores en la región.

El caso de Yuvinca pone nuevamente sobre la mesa temas sensibles relacionados con la violencia contra los niños y la necesidad imperiosa de fortalecer los mecanismos legales y sociales para prevenir estos delitos atroces. La búsqueda de respuestas claras y sanciones justas se convierte así en una prioridad para las autoridades judiciales y policiales involucradas.

En definitiva, el pedido maternal por justicia pronunciado por Claudia Rivera representa no solo un reclamo personal sino también un llamado colectivo a atender con seriedad esta tragedia que enluta a una familia entera y conmueve a toda una comunidad. La esperanza está puesta ahora en que el proceso judicial avance con rigor para esclarecer todos los hechos y brindar a Yuvinca el reconocimiento digno que merece como víctima inocente

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