La reciente derrota de la selección boliviana ante Irak, que significó la eliminación del equipo en su intento por clasificar al Mundial 2026, dejó un profundo impacto en los jugadores, especialmente en su capitán, Luis Haquín. En una emotiva declaración tras el partido, Haquín no ocultó su tristeza y asumió la responsabilidad de lo sucedido, resaltando al mismo tiempo la entrega y el esfuerzo del plantel.
Con la voz entrecortada y visiblemente afectado por el desenlace del encuentro, el defensor comenzó su intervención reconociendo la dificultad de hablar en un momento tan doloroso. “Te soy sincero, es muy duro, es complicado, es difícil hablar ahora”, expresó. Sin embargo, con un sentido de respeto hacia los aficionados bolivianos que apoyaron al equipo, enfatizó la importancia de enfrentar la situación con dignidad: “Nuestra gente merece respeto, merece gratitud. Hoy morimos de pie”.
Haquín subrayó el compromiso del grupo que representa, describiéndolo como una verdadera familia que dejó todo en el terreno de juego. “Este grupo se entregó al máximo. Duele cuando das todo y no consigues el objetivo, pero nuestro país nos obliga a levantarnos y seguir con la cabeza en alto”, manifestó. Su mensaje reflejó no solo la frustración por no alcanzar la meta deseada, sino también un fuerte sentido del deber hacia Bolivia.
El capitán fue firme al abordar la responsabilidad que implica vestir la camiseta nacional. “Nosotros nos debemos a nuestro país, a nuestra gente. Esto es una obligación: entregarnos al máximo cada vez que representamos a Bolivia”, afirmó con convicción. Estas palabras evidencian una profunda conexión con su nación y un compromiso inquebrantable hacia sus compatriotas.
A pesar del desánimo por no haber logrado clasificar al Mundial, Haquín transmitió un mensaje esperanzador para el futuro del fútbol boliviano. “Estoy seguro que este es el comienzo de algo muy grande. Esta familia está con la cabeza en alto, aunque no salieron las cosas como queríamos”, aseguró. Su optimismo resuena como un faro para los seguidores y para el propio equipo en momentos de adversidad.
El defensor también destacó la identidad que ha caracterizado a Bolivia durante este proceso clasificatorio: “Hemos dado un mensaje: somos una selección que no se rinde, que siempre va para adelante, que intenta ser protagonista. Eso para nosotros no tiene precio”. Esta declaración refuerza no solo el espíritu competitivo del equipo sino también su deseo de representar a Bolivia con orgullo.
Para concluir su emotiva intervención, Haquín hizo un llamado a mirar hacia adelante a pesar del dolor vivido. “Nos duele no haber conseguido el objetivo, pero es parte del deporte. Toca levantarse, dar vuelta la página. Mañana es un nuevo día”, finalizó. Con estas palabras, dejó claro que aunque la derrota sea difícil de asimilar, siempre hay espacio para renacer y seguir luchando por los sueños deportivos de su país.

