El vicepresidente del Estado, Edmand Lara, ha lanzado una seria advertencia sobre la situación actual del país, calificándola de “narcoestado” en un mensaje difundido a través de sus habituales videos en redes sociales. Este contundente señalamiento pone en evidencia una grave preocupación respecto al control que el narcotráfico estaría ejerciendo sobre instituciones clave del Estado boliviano, especialmente en la región de Santa Cruz, donde se ha registrado un preocupante aumento en los episodios de violencia vinculados a actividades ilícitas.
Lara destacó que el narcotráfico no solo está presente, sino que ha llegado a apoderarse del aparato estatal, con un énfasis particular en Santa Cruz y zonas como el Urubó y Porongo. Estas áreas, según sus declaraciones, se han convertido en verdaderos focos de inseguridad y violencia constante, describiéndolas como “tierras de nadie” donde los ajustes de cuentas relacionados con el narcotráfico ocurren prácticamente cada semana. Esta situación refleja un deterioro significativo en la capacidad del Estado para garantizar la seguridad y el orden público, generando una atmósfera de temor y descontrol que afecta directamente a la población local.
Ante este panorama alarmante, el vicepresidente anunció que tomará medidas concretas para intentar revertir esta situación. En particular, comunicará al presidente Rodrigo Paz su intención de solicitar cambios profundos en las estructuras encargadas de combatir el narcotráfico. Estos cambios incluirían modificaciones en el Ministerio de Gobierno, así como en la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN), institución fundamental en la lucha antidrogas. Además, planteó la destitución del actual “zar antidroga”, Ernesto Justiniano, a quien calificó como una “farsa”, sugiriendo que su gestión no ha sido efectiva para contener esta problemática.
Lara no limitó sus críticas al viceministro Justiniano; también manifestó la necesidad de renovar el alto mando policial vinculada a estas funciones específicas. Su propuesta apunta a una restructuración integral que permita fortalecer las capacidades del Estado para enfrentar con mayor eficacia las redes criminales relacionadas con el narcotráfico. Esta postura refleja una profunda insatisfacción con las autoridades actuales encargadas y un llamado urgente a adoptar medidas más contundentes y efectivas.
Finalmente, el vicepresidente hizo un llamado a la unidad nacional frente a esta grave crisis. Su reiteración sobre que Bolivia vive actualmente bajo la sombra de un “narcoestado” busca sensibilizar a toda la población y a los actores políticos sobre la magnitud del problema. Este diagnóstico implica no solo un desafío para las fuerzas del orden y las autoridades gubernamentales sino también un impacto directo en la estabilidad social y económica del país. La penetración del narcotráfico dentro de las estructuras estatales representa una amenaza sistémica que requiere respuestas firmes y coordinadas para recuperar el control institucional y garantizar la seguridad ciudadana.
En resumen, las declaraciones del vicepresidente Edmand Lara ponen sobre la mesa una problemática crítica que afecta al país desde diversas aristas. La violencia creciente en regiones claves como Santa Cruz es solo uno de los síntomas visibles de un fenómeno mucho más profundo: la infiltración y control del narcotráfico dentro del Estado boliviano. Las propuestas anunciadas buscan generar un cambio significativo en las políticas públicas y estructuras encargadas de combatir esta lacra social, con miras a restablecer el orden y proteger a la ciudadanía frente a esta amenaza persistente

