La Selección Nacional de fútbol se encuentra enfocada en perfeccionar su capacidad de definición, una debilidad que ha quedado en evidencia en los últimos encuentros preparatorios. Con la mira puesta en el repechaje rumbo a la Copa Mundial 2026, que se disputará en Monterrey dentro de dos meses, el equipo trabaja intensamente para mejorar su efectividad ofensiva.
El cuerpo técnico ha manifestado su preocupación debido a la disminución en la concreción de goles, especialmente tras los partidos realizados en el último trimestre del año anterior y el reciente enfrentamiento contra Panamá. A pesar de generar numerosas oportunidades, la falta de claridad en la finalización ha sido un obstáculo que el equipo busca superar.
Durante las sesiones de entrenamiento en el complejo deportivo de Ciudad Nueva Santa Cruz, el preparador físico Gabriel Ramírez destacó la importancia de afinar la fase ofensiva para aumentar la calidad de las situaciones de gol. Además, informó que la práctica programada para este jueves se llevará a cabo a puertas cerradas en el estadio Ramón Aguilera Costas.
El próximo compromiso será un encuentro exigente frente a México, programado para el domingo a las 15:30, que representará la última prueba antes del repechaje. La selección mexicana llegará con una base de jugadores provenientes del torneo local, aunque sin algunos de sus elementos europeos, lo que no disminuye el nivel de dificultad que implicará el duelo.
En cuanto al estado físico del plantel, el defensor Diego Arroyo continúa su proceso de recuperación tras una lesión sufrida recientemente y su participación en el partido contra México está en duda. Asimismo, Robson Tome y Lucas Chávez están siendo evaluados por molestias musculares, y se definirá este jueves si podrán integrar el once titular para el encuentro

