La alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, ha expresado su profundo descontento ante lo que califica como una “violación de la libertad religiosa” tras el incidente ocurrido en Jerusalén, donde las autoridades israelíes impidieron al Patriarca Latino de Jerusalén celebrar la Misa del Domingo de Ramos en la emblemática Iglesia del Santo Sepulcro. Este acto se produce en un momento significativo para los cristianos, ya que marca el inicio de la Semana Santa, una época sagrada para la fe católica.
El Patriarcado Latino, que representa a una comunidad católica con fieles no solo en Israel, sino también en los territorios palestinos, Jordania y Chipre, comunicó que tanto el cardenal Pierbattista Pizzaballa como el custodio de la iglesia no pudieron acceder al templo debido a la intervención de la policía. Este hecho ha suscitado una fuerte reacción tanto a nivel local como internacional.
Kallas subrayó en un mensaje difundido a través de las redes sociales la importancia de garantizar la libertad de culto en Jerusalén, enfatizando que debe ser respetada sin excepciones para todas las confesiones religiosas. En su declaración, también hizo hincapié en la necesidad de proteger el carácter multirreligioso de Jerusalén, una ciudad con una rica historia y diversidad cultural que atrae a millones de visitantes y creyentes cada año.
Este incidente resalta las tensiones existentes en la región y plantea interrogantes sobre el acceso a los lugares sagrados durante momentos clave del calendario religioso. La posición de Kallas refleja no solo una preocupación por los derechos humanos y la libertad religiosa, sino también un llamado a las autoridades israelíes para que actúen con consideración hacia las tradiciones y prácticas religiosas de todas las comunidades presentes en Jerusalén. La situación continúa siendo monitoreada por organizaciones internacionales y líderes religiosos que abogan por un diálogo pacífico y el respeto mutuo entre las diferentes confesiones.

