Las intensas lluvias que afectan al norte del departamento de La Paz han desencadenado una serie de desastres naturales que ponen en riesgo la conectividad y la seguridad de las comunidades locales. Durante la madrugada, una masa de lodo descendió desde uno de los cerros cercanos, arrastrando consigo piedras, árboles y escombros, lo que provocó un bloqueo total en la carretera Asunta–Chulumani. Esta vía es fundamental para el tránsito entre varias comunidades yungueñas, por lo que su intransitabilidad generó un impacto inmediato en las actividades diarias y el transporte interprovincial.
El fenómeno natural conocido como mazamorra cubrió completamente la carretera con una mezcla de lodo y material arrastrado desde las alturas. Las imágenes captadas en el lugar muestran cómo vehículos pesados, como camiones y cisternas, quedaron detenidos durante varias horas, imposibilitados para continuar su recorrido por el sector afectado. La interrupción del tránsito no solo afecta a los conductores sino también a los habitantes de las comunidades que dependen de esta ruta para acceder a servicios básicos, mercados y centros urbanos.
Ante esta situación crítica, tanto los pobladores locales como los choferes solicitaron con urgencia la intervención de maquinaria pesada para remover el lodo y los escombros acumulados sobre la vía. La pronta recuperación del camino es esencial para restablecer la comunicación terrestre entre las zonas yungueñas del norte paceño. La situación pone en evidencia la vulnerabilidad de las infraestructuras viales frente a los fenómenos meteorológicos propios de la época de lluvias, que suelen intensificarse y provocar deslizamientos o inundaciones.
Las autoridades policiales emitieron recomendaciones preventivas para los conductores que transitan por esta región durante la temporada lluviosa. Se aconseja extremar precauciones al circular por las carreteras del norte paceño debido al riesgo latente de nuevos deslizamientos o bloqueos inesperados causados por el mal clima. Estas medidas buscan evitar accidentes y garantizar una circulación segura mientras se enfrentan las consecuencias derivadas del temporal.
El bloqueo en la carretera Asunta–Chulumani evidencia también la necesidad de fortalecer los mecanismos de respuesta ante emergencias naturales en zonas vulnerables. La coordinación entre autoridades locales, cuerpos de emergencia y comunidades resulta crucial para minimizar el impacto social y económico que implica la interrupción prolongada del acceso vial. En este contexto, se espera que las labores de limpieza y reparación se ejecuten con rapidez para restablecer cuanto antes el tránsito habitual y mitigar el aislamiento temporal sufrido por estas poblaciones.
En suma, las lluvias intensas continúan generando desafíos significativos en el norte del departamento paceño, afectando infraestructuras clave como carreteras interprovinciales. La mazamorra registrada en la madrugada representa un llamado a reforzar las estrategias preventivas y operativas frente a fenómenos naturales recurrentes en esta región, cuya geografía montañosa es especialmente susceptible a deslaves y acumulación de material sobre vías terrestres esenciales para la movilidad regional

