En una exhibición deportiva que quedará grabada en la historia del olimpismo invernal, el esquiador noruego Johannes Høsflot Klæbo ha alcanzado un hito sin precedentes al coronarse rey absoluto de los Juegos de Invierno en la reciente edición celebrada en Milán-Cortina d’Ampezzo, Italia. Con tan solo 29 años, este atleta oriundo de Oslo ha logrado consolidar su nombre entre los más grandes deportistas del mundo al conquistar su noveno título olímpico, cifra que lo posiciona como el competidor con más oros en la historia de estas justas.
La jornada decisiva tuvo lugar en Tesero, donde Klæbo formó parte fundamental del equipo noruego que se impuso en el relevo 4 x 7,5 kilómetros. Esta victoria no solo representó su cuarto oro en estos Juegos, sino que también superó el récord histórico tanto masculino como femenino hasta ese momento establecido por su compatriota y leyenda del esquí de fondo Marit Bjørgen. La fondista noruega había dejado una marca impresionante con ocho oros, cuatro platas y tres bronces antes de retirarse tras los Juegos de PyeongChang 2018. Al superar esa cifra, Klæbo no solo iguala un legado familiar y nacional sino que redefine los límites del rendimiento deportivo en la nieve.
El desarrollo de la prueba fue reflejo del dominio noruego en esta disciplina. Con un equipo compuesto por Emil Iversen, Martin Loewstroem Nyenget, Einar Hedegart y Klæbo cerrando la posta final, Noruega mantuvo el liderazgo desde las primeras etapas hasta cruzar la meta. El buen clima reinante en Tesero contribuyó a que el último tramo fuera una exhibición técnica y estratégica impecable por parte del joven esquiador, quien navegó con firmeza y control para asegurar el triunfo y escribir una página inédita en los anales olímpicos.
Detrás de Noruega se ubicaron Francia e Italia, cuyos representantes también demostraron un alto nivel competitivo. Los franceses Theo Schely, Hugo Lapalus, Mathis Desloges y Victor Lovera lograron un meritorio segundo puesto mientras que los italianos Davide Graz, Elia Barp, Martino Carolo y Federico Pellegrino completaron el podio. Estos resultados reflejan la creciente competitividad europea en las disciplinas nórdicas, aunque Noruega continúa siendo indiscutible referente debido a su tradición y profundidad en este deporte.
Este logro tiene un significado especial para la comunidad deportiva internacional y particularmente para España, país representado por Jaume Pueyo quien reconoció desde el inicio de la competición que Klæbo ya era considerado el mejor esquiador de fondo en la historia. Las palabras del fondista catalán se vieron confirmadas no solo por las medallas obtenidas sino también por la manera dominante con que Klæbo ha afrontado cada prueba disputada hasta ahora.
El futuro inmediato presenta nuevas oportunidades para ampliar aún más esta leyenda viviente. Dos pruebas restantes —el sprint por equipos y la exigente carrera clásica de 50 kilómetros con salida masiva— ofrecen a Klæbo la posibilidad no solo de aumentar su medallero sino también de igualar o superar récords históricos como el número máximo de oros ganados en una sola edición invernal. Actualmente posee cuatro oros en esta cita; si consigue triunfar en ambas pruebas restantes podría alcanzar cinco títulos similares a los conquistados por Eric Heiden hace más de cuarenta años.
Además del récord absoluto general que ahora ostenta con nueve medallas doradas, Klæbo ha dejado atrás otras marcas importantes dentro del esquí nórdico y biatlón. Ha superado al legendario Bjørn Dæhlie como el esquiador nórdico más laureado y también ha rebasado al biatleta Ole Einar Bjørndalen —quien acumuló ocho oros además de varias platas y bronces— consolidándose así como el atleta masculino con mayor número de oros olímpicos invernales.
Este dominio no solo reafirma la supremacía noruega en deportes sobre nieve sino que también pone a Johannes Høsflot Klæbo al nivel de otros grandes íconos olímpicos globales provenientes de disciplinas estivales. Su nombre se une al selecto grupo compuesto por figuras como Paavo Nurmi, Larisa Latynina, Katie Ledecky o Carl Lewis; todos ellos reconocidos mundialmente por sus múltiples victorias olímpicas.
La carrera deportiva del joven noruego está estrechamente vinculada a su entorno familiar; su abuelo Kare Hosflot continúa siendo su entrenador pese a sus 83 años. Esta relación cercana ha sido crucial para mantener una preparación física y mental óptima que le permita alcanzar cotas extraordinarias año tras año.
En definitiva, Johannes Høsflot Klæbo no solo es un fenómeno deportivo actual sino también un referente inspirador para futuras generaciones tanto dentro como fuera del esquí nórdico. Su capacidad para pulverizar récords históricos durante estos Juegos Olímpicos invernales representa una nueva era para esta disciplina donde talento, constancia y tradición convergen para crear leyendas vivas capaces de trascender fronteras deportivas y culturales

