La XLI edición de la Maratón de Sevilla se convirtió en un evento emblemático dentro del calendario internacional de atletismo, destacándose por la intensidad y la calidad del desempeño tanto en la carrera masculina como en la femenina. En esta entrega, el corredor etíope Shura Kitata Tola se coronó campeón tras una llegada tan ajustada que requirió el uso de tecnología de ‘photo-finish’ para determinar al vencedor, mientras que en la categoría femenina, la fondista finlandesa Alisa Vainio sorprendió al imponerse con una marca nacional renovada, desafiando el dominio tradicionalmente africano en este tipo de pruebas.
Desde los primeros kilómetros, la competencia masculina mostró un ritmo frenético. Apenas alcanzado el quinto kilómetro, el grupo principal se fragmentó debido a un ataque decidido por parte de los atletas etíopes, quienes imprimieron un paso demoledor que sólo pudo seguir el keniano Justus Kirkorir. Este hecho evidenció la supremacía africana en la distancia, con Kirkorir siendo el único no nacido en Etiopía o Kenia dentro del grupo de los diez primeros clasificados. La carrera mantuvo un ritmo constante y elevado, siempre por debajo de los tiempos parciales del récord establecido hace dos años por Deresa Geleta, lo que reflejaba las ambiciones y el alto nivel competitivo presente.
Entre los protagonistas destacados figuraron corredores como Capital Degefa y Tsedat Abeje Ayana, este último haciendo su debut en maratón, quienes mantuvieron posiciones delanteras junto al gran favorito y defensor del título 2022, Asrar Abderehman. Conforme avanzaba la competencia y tras el retiro de las liebres oficiales alrededor del kilómetro 25, el pelotón se redujo a cuatro corredores principales. Sin embargo, poco después Kirkorir quedó rezagado frente a los tres etíopes que dominarían finalmente el podio. Este trío decidió administrar sus fuerzas durante un tramo crucial del recorrido, lo que les hizo perder tiempo valioso respecto a la marca establecida para 2024.
La carrera experimentó su momento decisivo cerca del kilómetro 41 cuando Dejene Hailu Bikila no pudo mantenerse entre los líderes para disputar el sprint final. Abderehman intentó romper con un acelerón a 500 metros de la meta y parecía tener ventaja sobre Kitata Tola. Sin embargo, este último respondió con una reacción fulminante justo antes de cruzar la línea de llegada. La expectación creció cuando Abderehman levantó los brazos confiado en su victoria; no obstante, tras unos minutos de incertidumbre mientras se revisaban las imágenes del ‘photo-finish’, se confirmó que Kitata Tola había cruzado primero por apenas una fracción mínima. Ambos corredores registraron un tiempo idéntico de 2 horas 3 minutos y 58 segundos, lo cual representa la segunda mejor marca histórica lograda en esta prueba.
En cuanto a la competición femenina, las sorpresas comenzaron desde la media maratón cuando Jackline Chelal, considerada gran favorita dada su procedencia keniana y trayectoria previa, perdió contacto con el grupo líder liderado por la etíope Mulat Tekle Godu. En ese pelotón destacado también figuraban varias corredoras europeas encabezadas por Fátima Ouhaddou desde Córdoba, quien demostró gran competitividad durante todo el recorrido. A falta de siete kilómetros para concluir la prueba femenina, Godu intentó imponer un cambio brusco de ritmo buscando despegarse definitivamente; sin embargo, esta estrategia le pasó factura ya que sufrió un golpe de fatiga que le impidió mantener su ventaja.
Este contratiempo abrió paso a Alisa Vainio para tomar el control definitivo en los últimos kilómetros y asegurar una victoria inesperada pero contundente para Finlandia. La fondista nórdica no solo ganó sino que además superó su propio récord nacional estableciendo un tiempo oficial de 2 horas 20 minutos y 39 segundos. En segundo lugar arribó Beatrice Cheserek desde Kenia, quien también logró superar a Mulat Tekle Godu para ocupar una plaza destacada en el podio. La etíope logró conservar finalmente el tercer puesto mientras que las europeas Elisa Palmero e Fátima Ouhaddou completaron las posiciones más relevantes entre las féminas terminando cuarta y quinta respectivamente.
Esta edición XXLI de la Maratón de Sevilla deja varias lecturas importantes para aficionados y especialistas del atletismo mundial: por un lado confirma el nivel altísimo y competitivo alcanzado por los corredores africanos pero también abre ventanas alentadoras para atletas europeos capaces de desafiar ese dominio histórico como lo hizo Vainio. Asimismo destaca cómo factores tácticos como cambios tempranos o gestión conservadora pueden influir decisivamente sobre resultados incluso cuando se corre al límite físico durante más de dos horas consecutivas. Para Sevilla representa además consolidar su prestigio internacional al organizar una prueba donde se registran marcas históricas y finales tan emocionantes como impredecibles para miles de espectadores presentes o siguiendo desde sus casas esta emblemática cita atlética anual

