En el segundo día de los test de pretemporada en Baréin, la escudería Mercedes volvió a destacar como la más rápida en pista, gracias al desempeño del piloto italiano Kimi Antonelli. Con un tiempo de 1:32.803, Antonelli se posicionó en lo más alto de la tabla de tiempos, consolidando el buen ritmo que la escudería ha mostrado durante estas jornadas previas al inicio oficial de la temporada de Fórmula 1. Este registro no solo refleja la competitividad del monoplaza, sino también la progresión constante que ha experimentado el equipo a lo largo de las sesiones.
La jornada estuvo marcada por una intensa actividad en pista y por una notable competencia entre los principales equipos del campeonato. Oscar Piastri, piloto del McLaren, se situó muy cerca del italiano, con un crono apenas a media centésima (1:32.861), tras completar cerca de 90 vueltas en la sesión vespertina. Pese a un inicio algo lento, Piastri logró mejorar considerablemente el tiempo que su compañero Lando Norris había establecido durante la mañana (1:33.453), demostrando el potencial y la fiabilidad creciente del monoplaza británico.
Por su parte, Max Verstappen al volante del Red Bull completó una jornada destacada no solo por su velocidad —registrando el tercer mejor tiempo general con 1:33.162— sino también por su constancia y fiabilidad en pista. El neerlandés fue quien más vueltas completó durante el día, mostrando que el equipo no solo ha logrado un coche rápido sino también capaz de mantener un ritmo elevado durante largas tandas, un aspecto crucial para afrontar las exigencias de la temporada.
George Russell, compañero de Antonelli en Mercedes y quien había marcado el mejor tiempo en la primera jornada del miércoles, tomó el volante durante la mañana y logró establecer el tercer mejor tiempo de esa sesión (1:34.111). Sin embargo, fue Antonelli quien continuó mejorando los registros a lo largo de la tarde, culminando como el piloto más rápido del día.
En Ferrari, Lewis Hamilton enfrentó mayores dificultades que en la jornada anterior. El piloto británico tuvo problemas mecánicos que limitaron su rodaje matutino y afectaron sus tiempos iniciales. A pesar de ello, Hamilton logró recuperar fiabilidad conforme avanzaba el día y terminó acumulando cerca de 80 vueltas con un cuarto mejor registro (1:33.408), lo que indica una mejora progresiva en el rendimiento del monoplaza italiano.
Williams también estuvo presente con Alex Albon al volante durante toda la sesión; sin embargo, su rendimiento quedó relegado hacia posiciones menos destacadas dentro del grupo. En relación a este equipo, Carlos Sainz se mostró optimista respecto a los avances logrados tras recuperar tiempo perdido durante las pruebas anteriores en Barcelona. Según sus declaraciones en rueda de prensa oficial, Williams ha logrado una mayor fiabilidad desde el inicio y está comenzando a encontrar mejoras significativas tanto en tiempos por vuelta como en rendimiento general.
Fernando Alonso fue otro protagonista destacado al pilotar para Aston Martin tanto en la sesión matinal como vespertina. Su desempeño matutino fue satisfactorio; sin embargo, por la tarde el coche sufrió un problema grave en la unidad de potencia que provocó una parada inesperada en una subida y desencadenó una bandera roja que interrumpió las actividades restantes del día para Alonso.
Estos test en Baréin se dividen en dos bloques de tres días cada uno —del 11 al 13 y del 18 al 20 de febrero— y representan las últimas pruebas oficiales antes del arranque formal del campeonato mundial de Fórmula 1. Durante los primeros tres días ya se pudo observar cómo Mercedes ha tomado ventaja con Antonelli liderando tiempos con 1:33.669 antes incluso del cierre final iniciado este jueves.
La relevancia de estas pruebas radica no solo en medir velocidades punta o registros individuales sino también en evaluar aspectos técnicos fundamentales como fiabilidad mecánica, consistencia en tandas largas y adaptación a distintas condiciones climáticas y circuitos. Para equipos y pilotos es crucial afinar detalles técnicos y estratégicos que pueden marcar diferencias sustanciales cuando comience oficialmente la temporada con el Gran Premio de Australia programado para principios de marzo.
En definitiva, estos días finales previos a la competición oficial están sirviendo para confirmar tendencias observadas previamente, ajustar configuraciones e identificar fortalezas y debilidades entre los aspirantes a luchar por los puestos más altos dentro del campeonato mundial. La intensa actividad desarrollada durante estas jornadas confirma además que todos los equipos están comprometidos con maximizar su preparación para afrontar con garantías una temporada que promete ser altamente competitiva e imprevisible desde las primeras carreras oficiales

