Una vasta extensión de 11.250 hectáreas dentro de la Reserva de Sama fue consumida por las llamas durante los primeros días de agosto, afectando significativamente los municipios de Cercado y San Lorenzo. Cuatro focos ígneos se activaron de manera simultánea en distintas ubicaciones: la comunidad de Rincón de La Vitoria, Pinos Norte, San Pedro de Sola y el sector de Monte Espeso.
La persistencia de prácticas de quema, a pesar de las normativas vigentes que las prohíben, ha generado profunda preocupación. Se ha hecho un llamado urgente a las autoridades competentes para que evalúen estas acciones y apliquen sanciones ejemplares a quienes provocan estos siniestros, dado el grave daño ambiental que ocasionan. A pesar de la magnitud de los eventos, hasta el momento solo se ha logrado la aprehensión de una persona en relación con estos cuatro incidentes. Se insta a las instituciones encargadas por ley a intensificar las investigaciones y sancionar a los responsables de esta catástrofe.
Se observa una preocupante indiferencia ante las advertencias y las consecuencias de estas acciones, lo que subraya la necesidad imperiosa de una respuesta más contundente y un liderazgo claro para abordar esta problemática. Los expertos anticipan que las repercusiones más severas se manifestarán en los próximos meses, particularmente en una drástica reducción de la recarga hídrica, lo que incidirá directamente en el suministro de agua potable y en los sistemas de riego.
Las comunidades agrícolas han reportado pérdidas devastadoras, con estimaciones que alcanzan hasta el 98% de la producción de cultivos y forraje para el ganado, además de la destrucción de numerosas viviendas. La aniquilación total de los cultivos en ciertas zonas tendrá un impacto directo en el abastecimiento de productos a los mercados locales, especialmente en la capital regional

