La Iglesia católica en Bolivia hizo un llamado a las autoridades para que implementen acciones concretas de solidaridad ante la crisis que atraviesa el país, en un mensaje emitido durante la celebración de Navidad. En este contexto, también exhortó a la ciudadanía a priorizar el bien común y a tomar decisiones responsables que contribuyan a un nuevo rumbo para la nación.
Los obispos destacaron que esta Navidad es diferente a las anteriores debido a la compleja situación que vive el país. Subrayaron la importancia de que todos los bolivianos, desde sus respectivas responsabilidades, impulsen iniciativas que favorezcan la unidad y el progreso social. Asimismo, instaron a la comunidad católica a participar activamente en acciones solidarias para apoyar a las familias en situación de mayor vulnerabilidad.
La Conferencia Episcopal Boliviana manifestó su confianza en que, a pesar de los desafíos que se avecinan, el trabajo conjunto permitirá construir una Bolivia más justa, digna y con mayores oportunidades para quienes enfrentan dificultades económicas o carecen de empleo estable.
En los últimos años, Bolivia ha experimentado una crisis económica marcada por la escasez de divisas, el aumento en los precios de productos básicos y problemas en el abastecimiento de combustibles. Recientemente, el gobierno promulgó un decreto que eliminó las subvenciones en los combustibles, lo que provocó incrementos significativos en los precios de la gasolina y el diésel, afectando a la población tras más de dos décadas de subsidios.
Esta medida fue acompañada por ajustes en el salario mínimo, que pasó de 2.750 a 3.300 bolivianos, así como aumentos en los bonos para estudiantes del sistema público y en las rentas destinadas a adultos mayores sin aportes a la seguridad social. Según las autoridades, la eliminación de subsidios ha reducido el contrabando de combustibles en un 30 %, garantizado el suministro de diésel y gasolina, y generado un ahorro diario de 10 millones de dólares para el Estado.
Sin embargo, la decisión ha sido rechazada por la Central Obrera Boliviana, la principal organización sindical del país, que convocó a movilizaciones y una huelga indefinida. Hasta el momento, solo los sindicatos mineros estatales mantienen la protesta, mientras que otros sectores, como transportistas, comerciantes y mineros cooperativistas, han cesado sus manifestaciones tras el acuerdo para la creación de mesas de diálogo sectoriales.
En este escenario de incertidumbre, la Iglesia católica hace un llamado a la solidaridad y a la responsabilidad colectiva para superar las dificultades y avanzar hacia un futuro más equitativo para todos los bolivianos

