La situación sanitaria en el departamento de Santa Cruz continúa siendo alarmante debido a la persistente propagación de la chikungunya, una enfermedad viral transmitida por mosquitos que ha generado una crisis en el sistema de salud local. A pesar de que las autoridades declararon una alerta roja departamental desde el pasado 9 de febrero, los indicadores epidemiológicos y las condiciones en los centros hospitalarios evidencian que la emergencia lejos de ceder, se ha agravado considerablemente.

El último reporte oficial del Servicio Departamental de Salud (Sedes) revela que en lo que va del año se han registrado un total de 3.811 casos confirmados de chikungunya. De esta cifra, casi un cuarto corresponde únicamente a la última semana, con 901 nuevos contagios reportados, lo que indica una aceleración preocupante del brote. Entre los pacientes afectados, 37 permanecen internados y ocho se encuentran en estado crítico, situación que refleja la gravedad clínica con la que algunos presentan esta enfermedad. Esta realidad ha provocado un impacto directo no solo en los hospitales sino también en ámbitos sociales fundamentales como la educación.

El ausentismo escolar ha alcanzado niveles significativos debido a la incidencia del virus entre niños y adolescentes. Líderes de asociaciones de padres de familia estiman que cerca del 40% del alumnado se encuentra ausente en las escuelas por padecimientos relacionados con esta enfermedad viral. No obstante, el problema no se limita únicamente a los estudiantes; los docentes también están siendo afectados por los síntomas característicos de la chikungunya, especialmente la fiebre alta y los intensos dolores articulares que dificultan su desempeño laboral. Esta situación ha provocado que muchos maestros se vean imposibilitados para asistir a las aulas, agravando aún más las dificultades en el sistema educativo local.

En paralelo, el sistema hospitalario afronta una presión extrema ante esta emergencia sanitaria. El Colegio Médico regional ha expresado su profunda preocupación por la saturación que enfrentan al menos dos hospitales de tercer nivel, señalando específicamente al Hospital Municipal El Bajío donde tanto el servicio de emergencias como medicina interna están desbordados. El presidente del Colegio Médico cuestionó abiertamente la falta de medidas efectivas para evitar que los centros asistenciales lleguen al colapso.

Por otro lado, desde el Hospital de Niños también surgieron denuncias sobre el hacinamiento y las condiciones críticas en las áreas destinadas al cuidado intensivo. Una trabajadora sanitaria describió una situación alarmante: diez pacientes entubados reciben atención con recursos insuficientes y personal escaso; solo dos licenciadas y una auxiliar están a cargo, sin contar con equipamiento básico como respiradores o monitores adecuados para monitorear a estos pacientes críticos. Además, hay carencia significativa de insumos médicos y medicamentos esenciales para el tratamiento adecuado. Esta carga laboral extrema está llevando al personal sanitario a trabajar más allá de sus capacidades habituales, incluso duplicando esfuerzos para atender a todos los enfermos bajo condiciones precarias.

Frente a este panorama tan complejo, el personal médico ha insistido en la necesidad urgente de reforzar tanto el recurso humano como el suministro adecuado de insumos y medicamentos para garantizar una atención digna y eficaz a quienes padecen esta enfermedad. La demanda principal es clara: contratar más profesionales capacitados y dotar a los hospitales con lo necesario para enfrentar esta epidemia creciente.

Adicionalmente, otro foco preocupante lo constituye la Maternidad Percy Boland, donde su director dio a conocer públicamente las limitaciones existentes para brindar atención adecuada en neonatología. Actualmente hay un exceso significativo de recién nacidos alojados en áreas con capacidad muy inferior al número real de pacientes; por ejemplo, hay 16 neonatos ocupando un espacio diseñado solo para seis. Esta sobrecarga no solo implica riesgos inmediatos para la salud y seguridad neonatal sino también refleja las dificultades estructurales añadidas dentro del sistema hospitalario ante esta crisis sanitaria.

En conclusión, Santa Cruz enfrenta un escenario crítico debido a la epidemia de chikungunya que afecta tanto al sistema sanitario como a sectores fundamentales como educación y atención materno-infantil. La persistencia del brote pese a las alertas declaradas pone en evidencia fallas en el control epidemiológico y subraya la necesidad imperiosa de acciones coordinadas y efectivas por parte de las autoridades sanitarias para mitigar el impacto sobre la población vulnerable y evitar un colapso total del sistema hospitalario regional. La salud pública local depende ahora mismo del compromiso institucional para fortalecer recursos humanos e insumos médicos frente a esta amenaza creciente

administrator

Related Articles

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Recibe noticias en WhatsApp