El Hospital “San Juan de Dios”, con una trayectoria de 38 años prestando servicios a la comunidad, enfrenta una situación crítica debido al deterioro avanzado de su infraestructura y, en particular, de los sistemas básicos que garantizan su funcionamiento diario. Según el director del nosocomio, Wilfredo Osuna, las instalaciones que sostienen el suministro de agua, electricidad, gas natural y la evacuación de residuos han superado ampliamente su vida útil y requieren una renovación integral para evitar un colapso funcional.
Los materiales empleados originalmente en las redes internas del hospital se han visto afectados por el paso del tiempo y las condiciones ambientales, presentando corrosión y desgaste que comprometen la operatividad de los sistemas. En el caso específico del sistema de drenaje de desechos, la antigüedad ha provocado filtraciones constantes que no solo afectan la infraestructura, sino que también representan un riesgo para la salud y seguridad tanto del personal como de los pacientes. Estas filtraciones generan humedad en las paredes y espacios internos, lo cual puede favorecer la proliferación de microorganismos nocivos y el deterioro estructural.
Asimismo, el sistema de distribución de agua potable está construido con materiales metálicos que han sufrido corrosión significativa. Esta situación requiere reemplazar dichas tuberías por alternativas más modernas y resistentes, como las fabricadas en plástico, que garantizan mayor durabilidad y evitan fugas o contaminación del suministro hídrico dentro del hospital.
En cuanto al sistema eléctrico, la demanda energética actual supera la capacidad instalada original. La saturación del sistema no solo pone en riesgo el funcionamiento de equipos médicos esenciales sino también la seguridad eléctrica general del edificio. La necesidad de una renovación completa se vuelve imperativa para asegurar un suministro estable y confiable que permita atender las diversas áreas del hospital sin interrupciones ni riesgos eléctricos.
El gas natural, utilizado en diferentes ambientes dentro del nosocomio para procesos médicos o servicios complementarios, también presenta deficiencias debido a su antigüedad. La renovación o actualización total de este sistema es fundamental para mantener condiciones seguras y eficientes en las operaciones diarias.
El director Osuna reconoció que estos trabajos superan ampliamente las capacidades financieras internas del hospital. Los recursos asignados para mantenimiento alcanzan aproximadamente 200 mil bolivianos anuales, monto que resulta insuficiente para abordar las reparaciones necesarias más allá de simples parches temporales. Esta limitación presupuestaria impide solucionar los problemas estructurales desde su raíz y pone en evidencia la necesidad de un proyecto integral elaborado por instancias superiores.
En este contexto, se plantea la elaboración de un plan estratégico por parte de la gobernación con el objetivo de captar recursos externos destinados a una refacción profunda del hospital. Solo a través de esta iniciativa será posible renovar completamente los sistemas esenciales y garantizar un entorno seguro y funcional para pacientes y trabajadores.
La situación actual refleja un desafío significativo para la salud pública local pues el deterioro progresivo podría afectar la calidad y continuidad de los servicios médicos ofrecidos en una institución fundamental para la región. La modernización urgente e integral no solo mejorará las condiciones físicas sino también contribuirá a elevar los estándares sanitarios y operativos necesarios para responder adecuadamente a las demandas crecientes del sector salud

