En un ambiente festivo y vibrante, el estadio Gigante de Acero en Monterrey se convirtió en un auténtico escenario de apoyo para la selección boliviana durante el partido contra Surinam, correspondiente a la fase semifinal de la repesca para la Copa Mundial 2026. De las aproximadamente 20 mil entradas vendidas, una gran parte fue adquirida por seguidores del equipo verde, que lograron crear una atmósfera casi local, animando incansablemente a su selección a lo largo del encuentro.

La afición boliviana hizo sentir su presencia no solo con cánticos y banderas, sino también con su notable desplazamiento desde diversas partes del continente y del mundo. Muchos de los hinchas llegaron desde Bolivia, pero también hubo un número significativo que se trasladó desde ciudades cercanas en México y desde Estados Unidos, todos ellos unidos por el deseo de respaldar a su equipo en este crucial encuentro. La delegación boliviana no solo estuvo compuesta por aficionados; también contó con la presencia de dirigentes de clubes, representantes de asociaciones deportivas y miembros del Comité Ejecutivo de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), quienes compartieron la emoción del juego.

Entre los asistentes destacados se encontraba el emblemático Chasqui (Daniel Aliaga Forgues), quien se dejó ver en las gradas mostrando su incondicional apoyo al equipo nacional. Su presencia fue parte de un espectáculo más amplio que incluyó a varios influencers invitados por la FBF, quienes aportaron un toque contemporáneo al evento.

El palco VIP reunió a figuras prominentes del fútbol internacional. Fernando Costa, presidente de la FBF, estuvo acompañado por Gianni Infantino, presidente de FIFA, y Alejandro Domínguez, líder de CONMEBOL. La atención también se centró en Carlos Trucco, exarquero de la selección boliviana que participó en el Mundial de Estados Unidos 1994. Además, el Gobernador del Estado de Nuevo León, Samuel García, aprovechó la ocasión para obsequiar a Infantino una camiseta de la Selección Mexicana como símbolo de hospitalidad.

El partido culminó con un marcador favorable para Bolivia (2-1), lo que no solo significó un paso adelante en su camino hacia el Mundial 2026, sino también una celebración colectiva que resonará en los corazones de sus aficionados por mucho tiempo. La sinergia entre jugadores y seguidores reflejó el orgullo nacional y la pasión por el fútbol que caracteriza al pueblo boliviano.

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