El gobierno ha confirmado un aumento considerable en la actividad del contrabando hormiga, especialmente en el comercio ilegal de garrafas de gas licuado de petróleo (GLP). Según el viceministro encargado de la lucha contra esta práctica ilícita, José Maurice Castro Pautrat, la eliminación de la subvención a los combustibles ha hecho que el contrabando de garrafas se vuelva más rentable y frecuente.
El viceministro explicó que, aunque el contrabando hormiga no es un fenómeno nuevo, su magnitud ha crecido notablemente en comparación con años anteriores. Para enfrentar esta problemática, se están implementando diversas estrategias, entre ellas el aumento del personal dedicado al control fronterizo. Además, se hace un llamado a la ciudadanía para que participe activamente denunciando estos actos a través de la línea habilitada por el Ministerio de Lucha contra el Contrabando.
El Comando Estratégico Operacional, brazo operativo del Viceministerio, lleva adelante operativos de control, interdicción y decomisos con el objetivo de frenar el avance de estas actividades ilegales. Sin embargo, la lucha no solo depende de las autoridades, sino también de la colaboración ciudadana para identificar y reportar estos delitos.
En cuanto al modus operandi, Castro Pautrat detalló que muchas garrafas son trasladadas hasta las zonas fronterizas, donde se emplean diversas tácticas para evadir los controles oficiales. Posteriormente, las garrafas son ingresadas de manera individual mediante el contrabando hormiga, lo que dificulta su detección. A pesar de esta dinámica, el viceministro aseguró que el volumen de garrafas ilegales no representa una proporción significativa en comparación con el total que circula en el país.
Tras la eliminación de la subvención, se observó una disminución en el contrabando de diésel, lo que ha llevado a que quienes antes se dedicaban a este ilícito ahora opten por el contrabando de gas licuado, ya que los precios se mantienen estables y resultan más atractivos para estas actividades. Esta situación ha generado un cambio en las rutas y productos objeto del contrabando.
El contrabando hormiga involucra principalmente a pobladores de zonas fronterizas, quienes de forma individual realizan estas acciones ilegales. Estas actividades se desarrollan en una extensa franja de seguridad fronteriza que abarca hasta 50 kilómetros hacia el interior del país, a lo largo de los casi 7.000 kilómetros de frontera. Para cubrir esta vasta extensión, el Viceministerio de Lucha contra el Contrabando despliega operativos coordinados con las Fuerzas Armadas, cuyo personal está capacitado para realizar controles efectivos.
El viceministro señaló que, debido a la antigüedad y organización de estas redes ilegales, las autoridades han recurrido a la intervención militar para fortalecer los operativos. Asimismo, destacó que los precios en los países vecinos influyen en el flujo comercial ilegal, ya que existen tanto contrabandos de importación como de exportación.
Incluso los puntos oficiales de intercambio y control fronterizo se ven afectados por el contrabando hormiga, lo que representa un desafío adicional para las autoridades encargadas de su regulación. En este sentido, Castro Pautrat mencionó que la incautación de garrafas a particulares es un procedimiento complejo, ya que se debe garantizar un proceso legal adecuado que permita a los afectados reclamar la devolución en caso de que se demuestre la propiedad legítima del producto.
En resumen, el incremento del contrabando hormiga, especialmente de garrafas de GLP, representa un reto creciente para las autoridades, que intensifican sus esfuerzos mediante operativos y campañas de denuncia ciudadana para combatir esta problemática que afecta la economía y seguridad fronteriza

