El gobernador de Tarija, Oscar Montes Barzón, manifestó que en el contexto actual de crisis económica profunda, no resulta prudente solicitar un nuevo pacto fiscal ni la propuesta del 50-50 para la distribución de recursos. Según su análisis, el gobierno nacional se encuentra en una situación financiera delicada, con déficits en sus cuentas, lo que implica que cualquier intento de redistribución equivaldría a repartir obligaciones financieras y no recursos reales.
Montes subrayó que el momento no es oportuno para exigir el cumplimiento de promesas electorales relacionadas con un nuevo pacto fiscal, ya que, en su opinión, el gobierno únicamente podría distribuir déficit, generando una carga adicional para las entidades subnacionales. Explicó que, en lugar de recibir fondos suficientes, los gobiernos locales podrían enfrentar la entrega de montos insuficientes acompañados de obligaciones financieras mayores, lo que complicaría aún más su gestión.
Desde su perspectiva como economista, el gobernador recomendó esperar hasta que las finanzas nacionales se estabilicen y se alcance un equilibrio presupuestario antes de plantear una nueva redistribución de ingresos. En este sentido, alertó que avanzar en un nuevo pacto en la actual coyuntura podría convertirse en una carga insostenible para las autonomías locales, que ya enfrentan dificultades para cumplir con sus responsabilidades.
Montes también hizo referencia a la disparidad entre departamentos, señalando que regiones como Santa Cruz cuentan con una mayor capacidad económica para asumir nuevas responsabilidades, debido a la inversión recibida en las últimas décadas. En contraste, otros departamentos, incluyendo Tarija, Pando, Beni y Chuquisaca, no disponen de los recursos necesarios para afrontar incrementos en sus obligaciones financieras. Asimismo, mencionó que Potosí y La Paz podrían tener cierta capacidad financiera gracias a la minería, pero reiteró que la mayoría no está en condiciones de asumir cargas adicionales.
En conclusión, el gobernador enfatizó que, a pesar de que un nuevo pacto fiscal haya sido una promesa electoral, no es el momento adecuado para plantear una redistribución de recursos cuando el país atraviesa una crisis económica y el gobierno nacional no cuenta con los fondos necesarios para distribuir. Propuso dar tiempo para que las finanzas públicas se recuperen antes de retomar estos debates

