Tras una contundente derrota por 6-0 frente a GV San José en Oruro, un resultado que sumió a Oriente Petrolero en un momento crítico de la Copa Bolivia, Gilbert Álvarez, una de las figuras más reconocidas del equipo, asumió la responsabilidad de abordar públicamente la situación. El delantero cruceño transmitió un mensaje de profundo arrepentimiento a la afición, reconociendo el rendimiento deficiente del conjunto.
Visiblemente afectado por el marcador, Álvarez expresó una petición de perdón a los seguidores, admitiendo que la actuación del equipo había sido un completo desastre. Subrayó la necesidad de un trabajo constante y diario para superar este revés, señalando una próxima oportunidad de redención en el transcurso de la semana. Sus declaraciones reflejaron una autocrítica colectiva de un grupo que, según su perspectiva, no estuvo a la altura de la rica historia del club.
El experimentado atacante reconoció que la aplastante derrota tomó por sorpresa al plantel, pero insistió en que debe transformarse en una valiosa lección para los desafíos venideros. Recordó que el equipo venía mostrando un buen desempeño, con un fútbol sólido y manteniendo su portería imbatida, y enfatizó que una situación similar no puede repetirse.
Álvarez fue categórico al afirmar que el grupo no puede permitirse lamentar lo sucedido y debe reaccionar con celeridad. Resaltó que, en honor a la grandeza y la trayectoria del club, así como por respeto a sus fieles hinchas, tal resultado es inaceptable. Aunque nadie disfruta de una derrota de tal magnitud, manifestó su disposición a enfrentar la situación en representación de sus compañeros.
El delantero destacó la importancia crucial del próximo encuentro contra The Strongest, programado para el jueves, como una ocasión inmediata para que el equipo demuestre su verdadera valía. Instó a sus colegas a levantarse, sacudirse los golpes y no quedarse estancados en el suelo.
Oriente Petrolero llega a este nuevo compromiso anímicamente golpeado, pero con la imperiosa obligación de ofrecer una respuesta. Tanto el cuerpo técnico como los jugadores son conscientes de que la afición exige una reacción inmediata tras una de las caídas más severas de los últimos años. El partido en La Paz será determinante no solo en el ámbito deportivo, sino también para recuperar la confianza y el espíritu del equipo

