Raúl Velásquez, representante de la Fundación Jubileo, ha expresado su preocupación respecto al reciente cambio de autoridad en Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), señalando que este movimiento no es suficiente para abordar los problemas estructurales que enfrenta la empresa. La designación de Claudia Cronenbold como nueva presidenta de YPFB por parte del presidente Rodrigo Paz se produce en un contexto marcado por la crisis de la gasolina desestabilizada y las acusaciones de sobreprecio en la importación de combustibles, lo que ha generado un debate sobre la necesidad de una reforma más profunda.
En su discurso durante la ceremonia de posesión, el presidente Paz destacó la transición como un paso hacia un cambio institucional necesario para YPFB. Reconoció el trabajo realizado por Yussef Akly, quien dejó el cargo en medio de críticas debido a los problemas que afectan a la petrolera estatal. Sin embargo, Velásquez subraya que simplemente reemplazar a una persona no aborda los problemas sistémicos que han llevado a la situación actual.
El analista enfatizó que la crisis del combustible fue un factor determinante detrás del cambio en la dirección de YPFB. Según él, existe una clara falta de transparencia y un mal manejo institucional que requieren atención inmediata. Creemos que no es suficiente el cambio de una sola persona; YPFB necesita embarcarse en un programa de reforma institucional y una reestructuración completa para enfocarse en la exploración y explotación de hidrocarburos, afirmó Velásquez.
Uno de los aspectos más preocupantes mencionados por Velásquez es el impacto que los problemas con la calidad del combustible han tenido sobre los ciudadanos, quienes ahora sienten temor al momento de cargar gasolina. Este sentimiento se ve exacerbado por las deficiencias en el control y mantenimiento de los tanques de almacenamiento de YPFB. El analista también sugirió que se debería haber tomado medidas proactivas para limpiar estos tanques ante la crisis actual.
Velásquez explicó que el conflicto relacionado con la gasolina desestabilizada es acumulativo y no puede atribuirse a un solo evento repentino. Detalló que se deben considerar varios factores: problemas en los tanques, deficiencias en la calidad del combustible adquirido y dificultades en el acceso a divisas necesarias para importar productos del mercado internacional. La carbonilla acumulada en nuestros motores no es algo que surja repentinamente; es resultado de un proceso prolongado desde diciembre o enero, concluyó, enfatizando así la urgencia y complejidad del problema al que se enfrenta YPFB.

