Entre 2015 y 2016, bajo directrices de la Fiscalía General del Estado, se excluyó de la investigación sobre el desfalco millonario al Fondo Indígena a varios técnicos vinculados a organizaciones sociales afines al Movimiento al Socialismo (MAS) y al gobierno de Evo Morales, según reveló el exfiscal anticorrupción Anghelo Saravia.
Este caso ha derivado en un proceso judicial que en las próximas semanas iniciará contra 15 personas, entre ellas la exministra de Desarrollo Rural y Tierras, Nemesia Achacollo. Actualmente, también se encuentra detenido en el penal de San Pedro de La Paz el expresidente Luis Arce, quien en ese entonces ocupaba el cargo de ministro de Economía y Finanzas.
Saravia relató que al ser asignado a la División Económico Financieros, recibió dos carpetas con antecedentes del Fondo Indígena y fue designado jefe de la comisión de fiscales encargada de analizar la responsabilidad de los miembros del directorio y las organizaciones sociales involucradas. Este trabajo lo realizó junto a un fiscal superior y al exfiscal Paul Franco, con quienes revisó exhaustivamente el expediente durante un mes, entregando posteriormente un informe al entonces fiscal general Ramiro Guerrero.
La declaración de Saravia es fundamental para identificar a quienes encubrieron un perjuicio económico cercano a los 4.000 millones de bolivianos, beneficios obtenidos tanto por razones políticas como por actos de corrupción dentro de la Fiscalía y los juzgados. Destaca que fue él quien imputó y llevó a prisión a Achacollo, a pesar de la resistencia de Guerrero y Franco, quienes habrían obstaculizado el avance del proceso en favor de la exministra y otros implicados, incluyendo a los técnicos del Fondo Indígena, pese a las evidencias existentes.
El exfiscal afirmó que esta situación provocó que sus colegas se involucraran en un montaje en su contra, lo que derivó en la pérdida de su cargo y posterior encarcelamiento. Desde prisión, en 2019, Saravia presentó una denuncia detallando estas irregularidades.
Durante su reclusión en San Pedro, donde también está detenido Luis Arce, un técnico del Fondo Indígena fue trasladado a su sección e intentó agredirlo. Este técnico admitió que otro fiscal lo extorsionó para evitar una imputación, exigiéndole 12.000 dólares, promesa que no se cumplió y que terminó con su encarcelamiento junto al fiscal involucrado. Saravia logró identificar al funcionario corrupto detrás de esta extorsión y señaló la incongruencia de la acusación en su contra.
Según sus declaraciones, tanto técnicos como dirigentes reconocieron haber participado en el desfalco de los recursos destinados a proyectos, intentando resolver la situación mediante pagos a autoridades, aunque igualmente fueron encarcelados por carecer de protección política.
Saravia destacó que los técnicos y asesores del Fondo Indígena desempeñaron un papel crucial en el fraude, diseñando estrategias administrativas para engañar a dirigentes campesinos con escasa formación académica, quienes acataban instrucciones, recibían fondos en cuentas personales y firmaban desembolsos sin respaldo. Estos técnicos y miembros del directorio facilitaban la aprobación de proyectos que no cumplían los requisitos, apropiándose de parte del dinero, mientras que la responsabilidad recaía sobre los representantes legales de las comunidades, y los proyectos quedaban sin ejecución.
El abogado Héctor Castellón, defensor y amigo del fallecido exdirector del Fondo Indígena Marco Antonio Aramayo, principal denunciante del desfalco, explicó que los técnicos fueron designados por las organizaciones sociales que integraban el denominado “Pacto de Unidad”, afín al MAS. Según Castellón, Aramayo no tenía la facultad para contratar o despedir personal, salvo a su secretaria, ya que la mayoría del personal era impuesto por los dirigentes de las organizaciones sociales, quienes colocaron a sus propios funcionarios para asegurar la aprobación de sus proyectos. Siete de estas organizaciones contaban con técnicos a su servicio, lo que facilitó la manipulación y desvío de recursos en el Fondo Indígena

