La agencia Fitch Ratings ha elevado la calificación crediticia de Bolivia, mejorando su calificación de incumplimiento de emisor (IDR) en moneda extranjera a largo plazo de CCC- a CCC. Esta actualización refleja una reducción en los riesgos asociados al incumplimiento o reestructuración de la deuda del país, impulsada por una menor restricción política para acceder al financiamiento externo, compromisos adquiridos con organismos multilaterales y la eliminación de subsidios a los combustibles.
El informe destaca que, pese a esta mejora, persisten riesgos significativos debido a los limitados colchones de liquidez externa con los que cuenta Bolivia. En este contexto, se recomienda fomentar la reducción del déficit fiscal y continuar acumulando reservas para fortalecer la estabilidad económica.
Entre los factores que contribuyeron a la mejora en la calificación se encuentran los cambios políticos recientes, incluyendo la victoria de Rodrigo Paz en las elecciones, así como las reformas económicas implementadas para consolidar las finanzas públicas. La eliminación de subsidios a los combustibles es una de las medidas clave para avanzar en este objetivo, aunque el panorama macroeconómico del país aún muestra debilidades.
El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, interpretó esta actualización como un reflejo de la recuperación económica iniciada tras una situación crítica al comienzo de la gestión actual, cuando la economía estaba en una condición muy vulnerable. Según sus palabras, Bolivia ha dejado de deteriorarse y muestra señales de estabilización, gracias a las reformas aplicadas para enfrentar la escasez de combustibles, la volatilidad en los precios y las fluctuaciones del dólar, además del cambio en la política económica que ha generado mayor confianza.
En enero del año anterior, Fitch Ratings había situado a Bolivia en la categoría CCC-, advirtiendo la falta de medidas efectivas para corregir la política económica y fiscal. En ese momento, la agencia señaló factores como la reducción en la disponibilidad de divisas, la escasez de combustibles, las tensiones sociales y políticas, y un déficit fiscal persistente como elementos que afectaban negativamente la economía nacional.
A pesar de los avances, el ministro Espinoza reconoció que aún es necesario profundizar en reformas estructurales para consolidar el progreso económico. No obstante, valoró la nueva calificación como una señal positiva de que el país está tomando decisiones cruciales y avanzando en la dirección adecuada

