A principios de esta semana, dos exfuncionarios de alto rango vinculados a la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) fueron detenidos por las autoridades. Franklin Flores, quien fuera gerente general de la entidad, fue aprehendido en su domicilio, y pocas horas después, Marvin Vargas Venegas, su administrador durante su gestión en la empresa estatal, también fue puesto bajo custodia. Ambos están siendo investigados por la fiscalía bajo cargos de corrupción pública, incluyendo enriquecimiento ilícito.
La fiscalía ha confirmado la detención de Vargas y ha iniciado la búsqueda de otras dos personas que mantuvieron una estrecha colaboración con el exgerente de Emapa. Las autoridades judiciales han señalado que los activos acumulados por Flores y Vargas no se corresponden con los niveles de ingresos declarados durante el desempeño de sus funciones públicas.
En el caso de Flores, la situación es particularmente compleja. Registros oficiales indican que, a finales de julio de este año, declaró un patrimonio de 2.836.000 bolivianos y la posesión de tres bienes inmuebles. Los análisis preliminares de la investigación sugieren que, con un salario mensual de 15.950 bolivianos como gerente, Flores habría necesitado aproximadamente 14 años de ahorro íntegro de su sueldo para acumular dicho patrimonio y adquirir las propiedades mencionadas.
Flores asumió la gerencia de Emapa en mayo de 2021, siendo relevado de su puesto a principios de septiembre por Richard Rojas. Previamente a su gestión en Emapa, había ejercido como diputado uninominal por la circunscripción 18 de La Paz.
Por su parte, Marvin Vargas, quien presentó su declaración jurada en febrero de este año como funcionario de una entidad pública descentralizada de pesca y acuicultura, no reportó bienes ni especificó el monto de sus ingresos en ese documento.
En junio de 2024, surgieron cuestionamientos públicos sobre la gestión de Flores en Emapa, específicamente en relación con la adquisición de considerables volúmenes de maíz y trigo, valorados en 18,2 millones de bolivianos, a un proveedor identificado como Rafael Arce. Ante estas observaciones, Flores manifestó haber colaborado con una amplia gama de productores, sin ofrecer detalles específicos sobre la transacción en cuestión.
Adicionalmente, se le ha vinculado con presuntas negociaciones para la compra de harina a Rubén Ríos, un líder del sector panificador, quien supuestamente habría establecido una empresa importadora para suministrar el producto a Emapa. Flores ha asegurado que dispone de toda la documentación de respaldo necesaria para las autoridades, aunque ha sugerido que las indagaciones del Ministerio Público podrían centrarse principalmente en la construcción de una planta procesadora de papa en Viacha

