Un grave episodio de violencia conmocionó a la comunidad del sur de Cochabamba, donde un niño de apenas 11 años fue víctima de una agresión brutal que ha generado una fuerte reacción social y judicial. Los hechos ocurrieron en horas de la noche del viernes 20 de febrero, cuando el menor salió a comprar alimentos cerca de su hogar y fue atacado sin provocación aparente por un hombre adulto. La agresión quedó registrada en las cámaras de seguridad del lugar, lo que permitió una rápida identificación y detención del presunto agresor.
Las imágenes captadas por los dispositivos muestran con claridad cómo el individuo, identificado como Humberto, saca por la fuerza al niño del interior de una tienda y lo arrastra por la vía pública. El ataque se intensifica cuando el agresor comienza a golpear al menor con sus puños y luego utiliza un palo para propinarle golpes violentos, uno de los cuales impacta directamente en el rostro del niño dejándolo tendido y con serias dificultades para levantarse. Este nivel de violencia ha generado consternación en la comunidad local, que rápidamente intervino para reducir al sospechoso y entregarlo a las autoridades policiales.
El informe médico forense realizado tras la agresión revela la gravedad de las heridas sufridas por el menor. El niño presenta lesiones visibles en el rostro que le ocasionan un impedimento temporal estimado en 20 días. Además, se reportan daños severos en la zona bucal que requieren una cirugía urgente para evitar mayores complicaciones. La familia ha expresado su profunda preocupación por el estado de salud del menor, quien enfrenta múltiples dificultades para realizar actividades básicas como hablar o alimentarse debido a las lesiones.
En respuesta a este hecho, la Justicia ordenó la detención preventiva del acusado por un plazo inicial de un mes en el penal de San Antonio. Sin embargo, tanto los familiares del niño como los vecinos del sector consideran insuficiente esta medida debido a la extrema violencia ejercida y al contexto vulnerable en que se produjo el ataque. Por ello, han solicitado formalmente que se recalifique el delito como tentativa de infanticidio y que se amplíe el tiempo de detención preventiva a seis meses para garantizar que no haya riesgo de fuga ni reincidencia.
La familia, representada legalmente por el abogado Johnny Muñoz, ha reunido todas las pruebas audiovisuales y testimoniales necesarias para sustentar su reclamo. Según Muñoz, no existen indicios de provocación alguna por parte del menor; la agresión fue totalmente injustificada y desmedida. Por su parte, la madre del niño hizo un llamado emotivo a las autoridades judiciales para que consideren la gravedad del caso y no permitan que el acusado reciba una sanción leve o sea liberado prematuramente.
La comunidad también ha manifestado su indignación ante este acto violento contra un niño inocente. Vecinos relataron que Humberto tiene antecedentes relacionados con otros episodios violentos en la zona, lo cual incrementa su preocupación sobre un posible patrón agresivo. La solidaridad vecinal fue clave para controlar al agresor en el momento del ataque y evitar daños mayores al menor.
Actualmente, el proceso judicial sigue abierto mientras continúan las investigaciones para esclarecer todos los detalles del caso. Paralelamente, el niño recibe atención médica especializada y apoyo institucional desde la Defensoría de la Niñez y Adolescencia con el fin de proteger sus derechos y garantizar su rehabilitación física y emocional.
Este caso ha puesto nuevamente sobre la mesa la problemática de la violencia contra menores en espacios públicos y resalta la necesidad urgente de medidas más efectivas tanto preventivas como punitivas frente a estos delitos. La familia insiste en que no haya impunidad ni subvaloración frente a hechos tan graves, buscando además sentar un precedente legal que refuerce las garantías para niños y adolescentes ante situaciones similares en el futuro cercano

