La ausencia del arbitraje boliviano en la próxima Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá 2026 se ha convertido en una realidad que resuena con fuerza entre los aficionados al fútbol en el país. Por segundo Mundial consecutivo, la FIFA ha decidido no incluir a jueces nacionales en su lista oficial de árbitros. Este hecho marca un notable contraste con la última participación boliviana en el torneo, que tuvo lugar en Rusia 2018, donde Gery Vargas formó parte del equipo de asistentes VAR.
La selección de árbitros para el Mundial es un proceso riguroso que la FIFA lleva a cabo tras más de tres años de análisis exhaustivo y evaluaciones constantes. En esta ocasión, el organismo internacional ha seleccionado a un total de 52 árbitros centrales, 88 asistentes y 30 oficiales del VAR, provenientes de diversas confederaciones y federaciones alrededor del mundo. Bolivia, lamentablemente, no logró hacerse un espacio en esta lista.
Los criterios utilizados para la elección fueron estrictos y se basaron en el rendimiento comprobado de los árbitros a lo largo del tiempo. La FIFA priorizó a aquellos que demostraron un desempeño constante y de alto nivel tanto en torneos internacionales como en ligas locales. Pierluigi Collina, presidente de la Comisión de Árbitros, subrayó que los designados son considerados los mejores del mundo, quienes formaron parte de un grupo amplio que fue monitoreado detenidamente durante todo el proceso previo al Mundial.
A lo largo de la historia, Bolivia ha tenido una presencia significativa en el ámbito arbitral durante las Copas del Mundo. Ulises Saucedo fue el primer árbitro boliviano en participar, dirigiendo un partido durante el Mundial de Uruguay 1930 y también actuando como asistente en cinco encuentros. Posteriormente, Luis Barrancos se encargó del duelo entre Argentina y El Salvador durante la fase de grupos en 1982. En 2002, Marcelo Ortubé impartió justicia en el partido entre Suecia y Nigeria. La última aparición nacional fue la de Gery Vargas en Rusia 2018, donde además de formar parte del equipo VAR, contribuyó en ocho partidos.
La falta de representación boliviana para el próximo Mundial genera inquietudes sobre el desarrollo y la formación arbitral dentro del país. La ausencia se percibe no solo como una pérdida para los árbitros locales, sino también como una oportunidad desaprovechada para visibilizar el talento boliviano en una plataforma global. Con cada edición del torneo mundialista, las expectativas crecen y las esperanzas se renuevan; sin embargo, este año será uno más sin la participación activa del arbitraje boliviano.

