La Federación de Fútbol de Surinam (SVB) enfrenta una compleja situación legal en tribunales civiles de su país, lo que ha provocado el congelamiento de sus cuentas bancarias y pone en riesgo la continuidad de sus actividades deportivas. Esta circunstancia podría derivar en sanciones por parte de la FIFA, incluyendo la suspensión total de las competencias organizadas por la federación, debido a que no se ha recurrido a la justicia deportiva, como exige el reglamento internacional.
Esta problemática adquiere relevancia para Bolivia, ya que Surinam es su rival en el repechaje para el Mundial de 2026, previsto para el 26 de marzo. En caso de que Surinam sea suspendido, Bolivia tendría que enfrentar a Irak en la fase de clasificación, lo que podría facilitar su regreso a la Copa del Mundo después de más de tres décadas. Paralelamente, Surinam atraviesa una crisis interna tras la renuncia de su entrenador Stanley Menzo, quien dejó el cargo hace dos semanas, obligando a la federación a buscar un nuevo director técnico para preparar el encuentro decisivo contra el equipo dirigido por Óscar Villegas.
El conflicto tiene origen en la disputa entre dos grupos que participaron en las recientes elecciones de la junta directiva de la SVB: Oldenstam y Kurban, quienes perdieron los comicios y han iniciado acciones legales contra la federación. A pesar de que un tribunal había prohibido la realización de las elecciones en la fecha inicialmente prevista, la SVB sostiene que la votación se realizó al día siguiente, bajo la supervisión de representantes de la FIFA y tras resolver objeciones relacionadas con la validez de ciertos miembros, conforme a lo establecido por el Comité de Apelaciones. Estas decisiones fueron ratificadas durante el congreso de la federación, considerado el máximo órgano decisorio.
No obstante, el grupo Oldenstam incluyó en su demanda una solicitud de embargo sobre las cuentas bancarias de la SVB, medida que fue aceptada por el tribunal y que la federación califica como ilegal y de mala fe, argumentando que busca entorpecer su funcionamiento. Esta situación genera una vulnerabilidad frente a la FIFA, dado que las normativas de esta entidad prohíben la intervención de tribunales civiles en asuntos futbolísticos, salvo casos excepcionales. Aunque la legislación local de Surinam ha permitido hasta ahora estos recursos, la FIFA mantiene su postura contraria, lo que podría acarrear sanciones severas, como la suspensión de todas las actividades futbolísticas nacionales e internacionales, incluyendo el repechaje con Bolivia, o incluso la instauración de un comité de normalización que asumiría el control temporal de la federación.
Intentos de mediación se han producido recientemente, con Kurban manifestando su disposición a retirar la demanda, pero las negociaciones con Oldenstam no prosperaron, y el embargo sobre las cuentas se ejecutó poco después. La SVB ha expresado un fuerte rechazo hacia las acciones de estos grupos, calificándolos como un obstáculo para el desarrollo del fútbol en el país.
Frente a esta situación, la federación surinamesa planea impugnar la decisión judicial y la medida de embargo ante el Tribunal de Justicia, notificando a la FIFA sobre sus acciones. La SVB considera que esta es la única vía para evitar una paralización total de su funcionamiento y preservar la continuidad de sus actividades deportivas en el contexto internacional

