El Festival de Bandas de Oruro, uno de los eventos culturales más emblemáticos del país, volvió a reunir a miles de músicos y espectadores en una celebración que trasciende géneros y generaciones. En su edición más reciente, el festival destacó por un homenaje especial al rock boliviano, incorporando menciones emotivas y reconocimientos a las agrupaciones que marcaron un hito en la historia musical del país durante las décadas pasadas.
Con una convocatoria que superó los 5.000 músicos, el festival se consolidó como un espacio donde la tradición folklórica boliviana se entrelaza con otros estilos musicales, generando un ambiente único en la avenida cívica, escenario habitual de esta celebración anual. La presencia masiva de intérpretes permitió una exhibición vibrante de ritmos autóctonos como la morenada, caporales, diablada, huayños y la tradicional cueca, reafirmando el compromiso del evento con la preservación y difusión del patrimonio cultural regional.
Sin embargo, esta edición del Festival de Bandas no solo se enfocó en lo tradicional. El tributo al rock boliviano y a las bandas emblemáticas de los años 70 aportó una dimensión histórica y contemporánea que enriqueció el programa musical. La inclusión de temas reconocidos internacionalmente, como “Hotel California” del grupo Eagles, evidenció un diálogo entre influencias globales y expresiones locales. Este gesto permitió conectar a las nuevas generaciones con sonidos clásicos que han influido en la evolución musical dentro y fuera del país.
La participación destacada de grupos legendarios como Ovnis y Los Signos fue especialmente significativa para los seguidores de la música boliviana de esa época. Ambas agrupaciones poseen un legado musical que ha trascendido el tiempo y han sido referentes en el desarrollo del rock nacional durante los años setenta. Su presencia en el festival no solo evocó una época dorada para este género dentro del país, sino que también sirvió para revitalizar su legado ante un público diverso y entusiasta.
Además del homenaje musical, el festival incorporó una conmemoración especial al Bicentenario de Oruro, integrando esta efeméride histórica dentro del marco artístico-cultural. Esta combinación fortaleció la identidad local y nacional al vincular elementos históricos con expresiones artísticas populares. La celebración conjunta resaltó la importancia de recordar hitos fundamentales mientras se promueve la riqueza cultural a través de manifestaciones artísticas vivas.
En síntesis, esta edición del Festival de Bandas reafirmó su papel como una plataforma fundamental para la promoción y preservación tanto del folklore tradicional como de otras corrientes musicales significativas para Bolivia. Al rendir homenaje al rock nacional e integrar diversas expresiones folclóricas en un solo evento masivo, logró convocar a miles de personas en torno a una experiencia cultural integral que celebra la diversidad sonora y el legado histórico-musical del país. La avenida cívica se convirtió nuevamente en un punto neurálgico donde tradición e innovación convergen para fortalecer el sentido de pertenencia y orgullo cultural entre sus asistentes

