Bolivia se encuentra en un momento decisivo en su historia de exportación de carne bovina, alcanzando cifras récord a inicios de 2026, lo que ha llevado al país a abrir nuevos mercados internacionales. Sin embargo, este notable crecimiento en las ventas externas está generando efectos colaterales preocupantes en el mercado interno, particularmente en el sur del país, donde se reporta una disminución del 30% en el suministro de carne, lo que ha encendido las alarmas entre comerciantes y consumidores.

La Cooperativa Tauro, una de las principales entidades de producción de carne en Tarija, ha sido vocal sobre esta situación. Su representante, Omar Figueroa, ha indicado que no se está logrando cubrir la demanda habitual de la población tarijeña debido a la escasez creciente en el abastecimiento. Aunque los precios se mantienen estables por el momento, la oferta comienza a mostrar signos de agotamiento que podrían llevar a un aumento significativo en los costos para los consumidores.

Figueroa también destacó que ha habido una notable reducción en la cantidad de ganado que llega al Matadero Municipal. La faena diaria ha caído drásticamente, pasando de entre 70 y 80 reses a aproximadamente 50. Esta disminución en el volumen disponible es un indicador claro del desabastecimiento que empieza a afectar no solo a Tarija, sino potencialmente a otras regiones alejadas de los grandes centros comerciales.

La situación se ve agravada por la creciente demanda desde Santa Cruz, donde intermediarios y mataderos están comprando ganado directamente a los productores tarijeños para exportarlo. Esta dinámica ha llevado a que muchos actores del sector prioricen la venta externa debido a los mejores precios ofrecidos en el mercado internacional, lo que a su vez ejerce una presión considerable sobre la oferta interna.

Figueroa cuestionó este enfoque y advirtió que las políticas nacionales parecen estar fomentando la exportación sin garantizar primero un abastecimiento adecuado para el mercado interno. Esto plantea un dilema significativo para los productores locales y consumidores que dependen del acceso constante y asequible a la carne.

A pesar de estas preocupaciones locales, los números reflejan un auge innegable en el sector ganadero boliviano. Al finalizar 2025, Bolivia reportó un récord histórico de 203,1 millones de dólares en exportaciones de carne bovina. Las proyecciones para 2026 son aún más optimistas: se espera duplicar esa cifra y alcanzar los 400 millones de dólares. Entre 2021 y 2025, las exportaciones acumuladas sumaron 797 millones de dólares, consolidando al país como un jugador emergente en el mercado internacional.

En este contexto, China se ha convertido en el principal destino para las exportaciones bolivianas, representando entre el 74% y el 85% del total enviado al exterior. Además, Bolivia ha comenzado a diversificar sus mercados con la reciente apertura hacia Egipto y con envíos ya realizados hacia este nuevo destino. También se han consolidado rutas comerciales dentro de la Comunidad Andina y hacia países como Rusia y Hong Kong.

El sector ganadero sostiene que las exportaciones representan aproximadamente el 10% de la producción nacional total; sin embargo, este porcentaje no debería influir negativamente en el abastecimiento nacional si se manejara adecuadamente. La situación actual plantea interrogantes sobre cómo equilibrar el crecimiento del sector exportador con las necesidades del consumo interno y garantizar así una oferta suficiente y accesible para todos los bolivianos.

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