El ministro de Economía, Gabriel Espinoza, expresó su preocupación ante la evaluación realizada por Jorge Tuto Quiroga, excandidato presidencial y líder del partido Libre, sobre los primeros 100 días de gestión del presidente Rodrigo Paz. En un contexto económico complicado, Espinoza destacó que el gobierno ha logrado estabilizar la economía boliviana mediante medidas que han frenado la inflación y estabilizado el tipo de cambio sin necesidad de intervenir directamente en el mercado cambiario. Según el ministro, esta estabilidad se ha alcanzado devolviendo transparencia al sistema económico, estableciendo reglas claras y generando certidumbre para los actores económicos.
Espinoza criticó que Quiroga omitiera en su análisis hechos objetivos relacionados con las políticas implementadas para reducir el riesgo país. El ministro subrayó que la caída de este indicador no es fruto del azar, sino el resultado de una intensa agenda internacional desarrollada por el Ejecutivo. En esta agenda se ha comunicado con claridad los avances en materia de estabilización económica y se ha presentado una hoja de ruta orientada a construir una economía más predecible, sostenible y abierta a la inversión extranjera.
Por su parte, Jorge Tuto Quiroga cuestionó duramente la gestión del presidente Paz en sus primeros 100 días, señalando que solo la eliminación de la subvención a los carburantes constituía un logro significativo. Además, hizo un llamado al gobierno para designar funcionarios competentes y alejar a personas vinculadas al Movimiento Al Socialismo (MAS). También criticó que durante este periodo no se haya aprobado ninguna ley económica relevante, lo que para él refleja una falta de acción concreta en materia económica.
En respuesta a estas críticas, el ministro Espinoza recordó que fue la bancada política liderada por Quiroga la que rechazó una propuesta clave incluida en el Presupuesto General de la Nación: la incorporación de una regla de estabilidad fiscal destinada a reducir estructuralmente el déficit público. Esta medida era fundamental para consolidar la sostenibilidad macroeconómica del país y su rechazo obedeció a instrucciones políticas directas. Espinoza calificó como paradójico exigir responsabilidad fiscal mientras se bloquean los instrumentos institucionales necesarios para lograrla.
El titular de Economía manifestó su desconcierto ante lo que considera un intento por desestabilizar al gobierno en un momento crítico en el que Bolivia necesita certidumbre y responsabilidad. Subrayó que lo que requiere el país es un debate serio acompañado de propuestas concretas, y no narrativas destinadas a generar incertidumbre entre la población.
Asimismo, Espinoza interpretó las críticas de Quiroga como una muestra de resistencia frente al fin de su ciclo político. Consideró que desde posiciones poco fundamentadas en evidencia objetiva se busca descalificar un gobierno que ha conseguido estabilizar una situación económica verdaderamente dramática en apenas 100 días. Destacó que esta estabilización se ha logrado sin recurrir a terapias de shock ni provocar costos sociales elevados; en cambio, se aplicaron medidas secuenciadas, técnicamente sólidas y políticamente responsables.
El ministro también contrastó el programa económico propuesto por Quiroga con el actual modelo gubernamental. Señaló que las recetas planteadas por el expresidente remiten a ajustes abruptos propios de los años noventa, desvinculados del contexto social actual. En contraste, el gobierno encabezado por Paz optó por un camino distinto: estabilizar sin destruir, ordenar sin excluir y reformar sin fracturar. Finalmente, Espinoza enfatizó que aunque Quiroga nunca ganó una elección presidencial y por tanto Bolivia no conoce cómo habría sido su gestión directa, lo cierto es que hoy el país avanza hacia una senda de estabilidad con responsabilidad social; un logro fundamental para el bienestar general.
En suma, este intercambio refleja tensiones políticas sobre las estrategias económicas aplicadas en un periodo inicial crucial para la administración actual. La discusión pone en evidencia diferencias profundas respecto a cómo abordar los desafíos macroeconómicos y sociales vigentes. Para la población boliviana resulta relevante entender estos debates porque inciden directamente en las políticas públicas destinadas a asegurar estabilidad económica sostenible y mejorar las condiciones sociales sin sacrificar equidad ni inclusión

