Después de más de tres décadas de ausencia, el regreso del tren de pasajeros a Oruro representó un hecho trascendental que va más allá del reestablecimiento del servicio ferroviario. Este acontecimiento no solo revive una parte importante de la historia ferroviaria boliviana, sino que también abre nuevas perspectivas para el desarrollo regional a través del turismo, tomando como eje central una manifestación cultural emblemática: el Carnaval de Oruro. Esta festividad, reconocida como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, se convierte así en un motor para impulsar la economía local y fortalecer la identidad cultural.
El Tren Carnavalero, operado por la Empresa Ferroviaria Andina (FCA), partió desde la estación de Viacha en medio de un ambiente festivo que anticipaba la celebración principal. La travesía, que duró aproximadamente seis horas, estuvo marcada por música tradicional, bandas y serpentinas que acompañaron a los cerca de 500 pasajeros que agotaron rápidamente los cupos disponibles. Esta respuesta masiva refleja no solo el interés por revivir una modalidad histórica de transporte, sino también la expectativa por vivir una experiencia turística ligada a una fiesta popular tan significativa.
La iniciativa surgió tras un proceso sostenido de proyectos orientados a promover el turismo desde nuevas perspectivas. Según explicaron desde FCA, el tren contó con una locomotora y ocho coches acondicionados para brindar comodidad a los pasajeros, con capacidad para 472 personas. Además, se incorporaron servicios complementarios como un coche para refrigerios y un furgón destinado al equipaje. La infraestructura ferroviaria entre Viacha y Oruro fue destacada por encontrarse en condiciones óptimas debido al mantenimiento regular que se realiza para el transporte de carga semanalmente. Asimismo, se implementaron medidas adicionales de seguridad durante el recorrido, incluyendo un vehículo ferroviario que precedía a la locomotora para prevenir cualquier eventualidad.
El éxito rotundo del Tren Carnavalero ha generado expectativas sobre su continuidad en años posteriores. Desde FCA manifestaron su intención de realizar estudios y análisis técnicos para evaluar la viabilidad de repetir esta experiencia y posiblemente ampliar este tipo de servicios en otras fechas o rutas turísticas. Este interés es compartido por autoridades nacionales encargadas del turismo, quienes ven en esta iniciativa una oportunidad para potenciar el desarrollo local mediante la integración del transporte ferroviario con las actividades culturales y turísticas.
La ministra de Turismo destacó el valor estratégico del Tren Carnavalero como un ejemplo claro del potencial que tiene el turismo ferroviario para dinamizar las economías regionales. En este sentido, subrayó que esta experiencia puede marcar el inicio para fortalecer rutas turísticas ferroviarias ya existentes o proyectadas, como la conexión entre Oruro y Uyuni, con miras a ampliar las opciones turísticas hacia otros destinos importantes del país en mediano plazo. Aunque por ahora no se contempla reactivar nuevamente el tramo entre La Paz y Oruro para pasajeros, el impacto positivo generado por esta primera experiencia es considerado indicativo del interés social hacia este tipo de transporte.
La recepción cálida y entusiasta de la población orureña al arribo del tren reflejó no solo alegría sino también esperanza en torno a los beneficios sociales y económicos que puede traer consigo esta modalidad turística. Los viajeros expresaron su satisfacción con la calidad del servicio y manifestaron su deseo porque esta iniciativa no permanezca como un evento puntual ligado únicamente al Carnaval, sino que se consolide como una alternativa permanente dentro del panorama turístico nacional. En definitiva, este retorno del tren representa mucho más que un simple trayecto; es una apuesta concreta por revalorizar tradiciones culturales mientras se impulsa el desarrollo sostenible y la conectividad regional mediante un medio de transporte histórico adaptado a las necesidades actuales

