La introducción de un valor referencial para el dólar por parte del Banco Central de Bolivia (BCB) ha provocado una reducción en la cotización del mercado paralelo y un ajuste inicial en algunos precios, aunque expertos financieros alertan que la escasez de divisas persiste y el tipo de cambio oficial permanece sin cambios.
Desde el 1 de diciembre de 2025, el BCB implementó una política de transparencia que consiste en publicar diariamente un precio referencial del dólar basado en operaciones reales de compra y venta realizadas por entidades financieras. Este indicador busca servir como una guía para el mercado, sin modificar el tipo de cambio oficial, que continúa fijo en Bs 6,86 para la compra y Bs 6,96 para la venta. El objetivo es reducir la brecha con el dólar paralelo, que en meses recientes superó los Bs 10 debido a la limitada oferta de divisas.
En la primera jornada, el valor referencial se ubicó en Bs 9,32 para la venta, reflejando el comportamiento real del mercado mayorista y generando un efecto inmediato: el dólar paralelo, que rondaba Bs 10,20, descendió a cerca de Bs 9,50 en los días siguientes. Esta disminución alivió la presión sobre los precios, especialmente en sectores dependientes de insumos importados.
En algunos mercados locales, como en Tarija, se ha percibido una reducción en los costos de productos básicos. Según representantes gremiales, artículos como huevos, harina y aceite han experimentado descensos de entre 10% y 30%, lo que representa un alivio parcial para las familias. No obstante, se reconoce que la estabilización será gradual y que algunos precios aún no reflejan cambios significativos.
Desde la perspectiva económica, la publicación del valor referencial aporta mayor transparencia al mercado cambiario, pero no resuelve los problemas estructurales que enfrenta la economía. La escasez de dólares continúa debido a la caída de las reservas internacionales netas y la limitada disponibilidad de divisas en el sistema financiero. Además, el tipo de cambio oficial sigue congelado y no se ha implementado un sistema de bandas cambiarias que permita mayor flexibilidad. Por lo tanto, el nuevo mecanismo funciona únicamente como un indicador informativo que reduce la incertidumbre en las transacciones mayoristas, sin facilitar el acceso directo a divisas para el ciudadano común.
La volatilidad del mercado persiste, como lo demuestra la evolución del valor referencial y el dólar paralelo en los primeros días de diciembre. El BCB reportó un precio preferencial ponderado en torno a Bs 9,02 para la compra y Bs 9,29 para la venta, mientras que plataformas digitales reflejan que el dólar paralelo se mantiene cercano a Bs 9,60, tras un periodo de relativa estabilidad en noviembre.
Algunos analistas advierten que esta medida puede generar confusión entre la población, que podría interpretar erróneamente el valor referencial como un tipo de cambio oficial. Además, recalcan que la publicación del precio real no incrementa la oferta de dólares, que es el desafío principal para estabilizar la economía. Por su parte, las autoridades defienden la iniciativa como un paso necesario para ordenar el mercado cambiario y fortalecer la confianza.
En ciudades fronterizas como Bermejo, el dólar paralelo continúa cotizándose por encima del valor referencial, fluctuando entre Bs 10,20 y Bs 10,30 según cambistas locales. Esto evidencia que, aunque la medida aporta información útil, no garantiza la disponibilidad del dólar a ese precio en el mercado informal.
En resumen, la implementación del valor referencial del dólar representa un avance en términos de transparencia, pero no constituye una solución estructural para la crisis cambiaria. Expertos coinciden en que se requieren reformas más profundas, incluyendo la adopción de un sistema cambiario flotante, para mejorar la oferta de divisas y estabilizar la economía en el mediano plazo

